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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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18 Junio 2017 04:04:00
La fiesta de la existencia
‘Celebra tu existencia’. William Blake. Poeta y artista inglés

¡Que rápido dio el mundo vuelta sobre su propio eje! No es cierto. Dicha frase es en todo caso un eufemismo. En realidad el mundo dio vuelta sobre su propio eje con la misma velocidad que lo hace siempre; sin embargo para nosotros, quienes estamos en él, dependiendo de los que pase con nuestras vidas, parecerá que el tiempo transcurre lento o muy deprisa, según lo que nos toque vivir. Y dicho sea de paso, la frase con que inicio la presente colaboración es equivocada porque en todo caso para describir lo rápido que ha pasado un año deberíamos decir que el mundo dio una vuelta sobre su órbita solar y no sobre su propio eje, aunque la frasecita no deja de tener un tanto de poesía; y el sentido que se le da, aunque sea equivocado en términos astronómicos y de tiempo espacio, es finalmente correcto.

¡En fin! Lo cierto es que ha transcurrido un año más, que nos ha llegado otro “día de” para “festejar”: el “del Padre” y yo sigo atorado en el mismo lío que les contaba hace un año como papá. Sobra decir, porque lo he repetido infinidad de veces, lo mucho que me bronquean los “días de”; insisto en el hecho de que estos no dejan de ser sino una trampa mercadológica comercial y que no sirven más que para, como en mi caso particular, atormentarnos con lo que carecemos respecto al día que se pretende celebrar. Recalcando de mi parte lo que ya también les he traído a este espacio al tenor de que los motivos que provocaron la creación de dicho “día de” deberían ser motor todos y cada uno de los restantes en el año.

Y bueno, decía yo hace un año con motivo de esta fecha de lo bastante difícil que resulta ser padre, más cuando los hijos tienen una madre extraordinaria como la que tienen los míos. Y lo más terrible es que mi realidad personal en torno al tema, y obvio, la de mis hijos no sólo no ha cambiado, sino que ha empeorado.

Hace un año por lo menos yo seguía en casa y la relación entre mis hijos y el que escribe marchaba más o menos. Hoy nos hablamos menos de lo indispensable, en algunos casos NADA, y la tolerancia recíproca es casi inexistente.

En verdad me resulta admirable ver a mi alrededor tantas buenas relaciones padre-hijo, cuando la que yo tengo con los míos pareciera ir sin rumbo alguno, al grado de que seguro hoy me iré, a pesar mío, a “festejar” seguramente sólo con el menor de mis hijos como sucedió hace un año, y con mi Padre que por fortuna me ha sido dado 365 días más.

Y es en este punto donde la presente reflexión toma una ruta distinta. Sí, en términos de paternidad mi situación durante el año transcurrido como dije no sólo no ha mejorado, sino está incluso peor a como lo estaba el último Día del Padre. Pero en otros aspectos, aunque pareciera que la vida me ha tratado mal, las cosas han mejorado sustancialmente. Salir de mi círculo familiar me ha permitido darme cuenta quiénes son mis verdaderos amigos, y me ha permitido retomar amistades que ni yo mismo imaginaba que estarían ahí a pesar de los años y la distancia justo en el momento en que más necesitaba de una palabra de aliento y de cariño. También me ha permitido acrisolar en el fuego del infortunio amistades recientes que sin intención mía de ponerlas a prueba, ahora son pilares de mi existencia en TODOS los aspectos.

Personas que me han tomado no sólo en sus manos, sino que han cargado conmigo por meses y meses; y con profundo cariño y absoluto desinterés han sanado heridas de mi pasado reciente y de cada uno de mis pasados lejanos hasta convertir mi existencia en una verdadera fiesta sin importar que dicha fiesta sea a plazos, a ratos, a momentos, y siempre con límite de tiempo.

Gente que me ha permitido ver mi alrededor con otra perspectiva, desde lo cotidiano como lo es el amanecer dado que están ahí desde antes de éste ocurra, hasta el anochecer donde permanecen pendientes de que hayamos tenido un buen día en todos los aspectos, regalándonos su voz y su preocupación desde antes de que salga el sol hasta antes de reencontrarnos entre sueños.

Personas que han aparecido para enderezar mi existencia y mejorar desde mi forma de decir las cosas hasta la forma de ver una película, los deportes y los problemas cuando tenemos que enfrentarlos. Personas que con su sonrisa y su mirada nos llenan cada día encendiendo nuestras habitaciones, -las reales y las del alma- con tanta luz, que hasta los domingos más cargados de soledad terminan resultando de una tranquilidad tal que no dan espacio ni para la nostalgia.

Personas que con un abrazo y un beso te vuelven invencible contra cualquier pena de las muchas que alberga la vida en su diario trajinar.

Mi vida ha cambiado mucho en este año que ha transcurrido de un Día del Padre al otro. Muchas cosas ni siquiera estaban en ella presupuestadas y otras tantas no hubieran cabido ni en las más aventuradas historias de mi de por sí fértil imaginación o ni siquiera formaban parte de mis más soñados sueños. Y bueno, también debo dar GRACIAS porque mi Viejo, Don Everardo sigue aquí regalándome cariño y sabiduría; cuando tristemente en algunos casos cercanos al de que escribe no cuentan más con ese amigo entrañable al que le decimos Papá.

Perdonen la reflexión tan alejada de una fecha como la de hoy dejando como última recomendación lo dicho en innumerables ocasiones anteriores respecto a estos “días de”: amen cada día, respeten en todo momento, celebren cada cumple día vivido, honren a madres y padres SIEMPRE.
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