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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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17 Febrero 2018 04:00:00
La fuerza del mal
Una vez más, estudiantes de una escuela en Estados Unidos han sido víctimas de la inconsciencia, de la brutalidad humana.

¿Qué sucede hoy en día en el corazón de los seres humanos? ¿Por qué la maldad se incrementa y daña a niños y jóvenes? ¿Alguien puede explicar lo que está sucediendo cada vez con más frecuencia?

Porque no es nada más el tiroteo en escuelas, las guerras por pleitos políticos o sociales, no, sino el origen de todo lo que está sucediendo donde la fuerza del mal se está apoderando de los corazones de los seres humanos.

Nos debería preocupar que niños y jóvenes estén adoptando conductas cada vez más agresivas, más intolerantes.

Preocuparnos porque la mente pero además los sentimientos de los seres humanos estén sufriendo una alteración terrible la cual va en contra de todo precepto humano.

No se ignora que el vecino país no puede presumir de tener una sociedad donde se practican valores, por supuesto que no. Sus principios sociales y familiares no resultan un gran ejemplo para nadie.

La libertad de la que presumen se ha convertido en un libertinaje al practicarla en exceso. Y esa libertad sin respeto alguno no puede ser jamás aceptada menos aún ponerla como ejemplo ante otras sociedades.

¡Qué terrible! que las armas que se venden sin control alguno, lleguen a los hogares y a las manos de niños y jóvenes. Nadie se hace responsable de nada cuando hay tiroteos en escuelas, en la calle, en centros comerciales.

Y no hay responsables, además de quien dispara, por una sencilla razón: La venta de armas es legal en el vecino país.

El pretexto que ponen al aprobar la ley de armas es “para defensa personal”. Obviamente es una vil mentira. La realidad es que a quienes participan en su aprobación, les reditúa enormes ganancias.

Podrá ser legal la venta de armas, sin embargo, su aprobación no lleva nada de ética ni moral. A esos individuos -políticos con ambiciones pero sin corazón- no les ha importado poner en riesgo a sus propios hijos; no se han detenido a reflexionar que tarde o temprano el mal que promueven los alcanzará de alguna manera.

Los discursos de odio no benefician a nadie. Están promoviendo la intolerancia, la falta de respeto a otros y lo que es peor, incentivan la agresión.

¿Cómo explicar que un individuo, después de provocar una masacre, se siente plácidamente a comer? Ni remordimientos, ni cargos de conciencia.

Es verdaderamente preocupante. El dolor causado a las familias de seres inocentes a quienes la maldad humana convirtió en víctimas, no lo van a suplir los discursos oficiales.

Simplemente no hay nada que justifique el daño causado. Un político no puede evadir su responsabilidad con solo decirle a unos padres “aprobamos la venta de armas, pensando en ustedes los ciudadanos”. Mentiría vilmente; tendría que reconocer que lo hacen por las ganancias obtenidas y eso, sería conocer la responsabilidad que asumen al aprobar la venta de armas.

Responsabilidad que se extiende a quien con frecuencia envía mensajes de odio y promueve con ellos la agresividad.

¿Cómo hacer un llamado a la “curación y la paz” cuando la violencia es alentada con discursos absurdos y ofrecer armas para todos? ¿Realmente los políticos están pensando en la paz, cuando promueven guerras?

“Debemos trabajar juntos para crear una cultura en nuestro país que abrace la dignidad de la vida que crean las conexiones humanas profundas y significativas”, dijo el Presidente Trump, mensaje con palabras que no reflejan una realidad.

¿Cuántas víctimas han dejado la violencia en escuelas, centros comerciales o en las calles de Estados Unidos? Difícil precisar cifras.

Lo más triste y lamentable es que esa violencia continuará, porque mientras prevalezca una cultura de odio, de intolerancia, de falta de respeto a los demás, a la vida misma, la fuerza del mal por medio de las armas estará presente.

Alcohol, drogas, mentes enfermas, armas, constituyen un riesgo potencial para cualquier sociedad. También son un gran riesgo, los políticos ambiciosos que permiten tanta violencia con lo que irresponsablemente aprueban.
Dios nos proteja de la maldad que asoma por doquier.

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