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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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27 Febrero 2017 04:04:00
La gasolina: el robo del siglo
Peor que el aumento en el precio de la gasolina es el robo de gasolina. Los litros hurtados a Pemex desde el 2009 a la fecha alcanzarían para que cada automóvil registrado en el país contara este año con nueve tanques de combustible gratis.

En los últimos ocho años el volumen de gasolina extraído ilegalmente suma alrededor de 160 mil millones de pesos. Una cantidad equivalente al doble de la inversión anual en el programa Prospera (antes Oportunidades). Se trata también de la inversión total dedicada a construir el nuevo aeropuerto de la CDMX o 10 veces la erogación que hará el Gobierno federal para poner en marcha el tren interurbano México-Toluca.

El cálculo es de Dwight Dyer, analista internacional sobre riesgos energéticos, quien presentó estos datos a principios del mes en un foro sobre nuevos mercados energéticos realizado en el Centro Banamex de la capital.

Sus cálculos están basados en datos provenientes de Pemex y del sistema mexicano de información energética.

Según la misma fuente, 60% de combustible fue extraído durante la administración de Enrique Peña Nieto. A valor presente implicaría alrededor de 6 mil millones de litros en cuatro años. El 40% restante del hurto –4 mil millones de litros– habría sucedido durante el gobierno de Felipe Calderón.

Con esta evidencia frente a los ojos uno se pregunta, ¿por qué ha sido más fácil subir el precio de la gasolina en vez de combatir a los ladrones de combustible?

El robo de gasolina en 2009 fue de casi 830 millones de litros (valor presente). Para 2016 la cifra sustraída creció a casi 2 mil millones de litros. Es decir que en sólo ocho años la pérdida se multiplicó 250 por ciento.

De seguir la misma tendencia este año 2017 podrían extraviarse 3 mil millones de litros más. Esto significaría regalar tres tanques de gasolina para cada automóvil que circula en el país.

La mayor parte del volumen de gasolina que se consume en México se distribuye a partir de cuatro largos ductos: Madero-Cadereyta, en el centro norte, Cadereyta-Reynosa en el noreste; Salamanca-Guadalajara, en el occidente y Minatitlán-México que conecta a la CDMX con el Golfo.

Hacia el año 2014 el robo de este combustible ocurría en todos los ductos. Sin embargo, en los dos últimos años el extravío se incrementó notablemente en la línea Minatitlán-México. Uno de cada tres litros sustraídos salieron de esa instalación que mide casi 600 kilómetros de largo y cruza Veracruz, Puebla, Tlaxcala y el Estado de México.

El número de denuncias ante la Procuraduría General de la República, a propósito del robo de gasolina obviamente también ha despegado. Entre el 2010 y el 2014 esta cifra remontó un 400%. No obstante, sólo han encontrado castigo uno de cada nueve delitos relacionados.

Como tantos otros crímenes, el hurto de gasolina en México goza de cabal impunidad.

¿Quiénes son los responsables de este robo extraordinario?

Sin mayor información se acusa a una larga lista de cómplices: el cártel Jalisco Nueva Generación, el Sindicato de Pemex, policías municipales, ex agentes de policía federal, autoridades de Pemex, etcétera, etcétera.

Parece obvio que para extraer, trasladar, comercializar, cobrar y esconder el dinero de las ganancias que dejan dos mil millones de litros robados al año se requiere de una poderosa organización criminal, asociada con agentes del Estado, autoridades financieras, policías, jueces y fiscales.

Ya mi compañero Carlos Loret de Mola señaló antes en estas páginas (11/01/17 y 06/02/17) la sospecha que altos funcionarios de Pemex tienen sobre la probable participación del sindicato encabezado por el senador Romero Deschamps en este asalto astronómico. Sin embargo, urge pasar de la sospecha a la prueba y de la prueba a la prisión, no solo de los trabajadores de la paraestatal involucrados, sino de todos los integrantes de esta amplia y sofisticada sociedad criminal.

ZOOM

Sin el robo de gasolina los mexicanos habríamos gozado de un par de años más con bajo costo en el combustible de nuestros vehículos. O, en su lugar, habríamos podido triplicar las aportaciones que el Estado entrega a las personas más vulnerables a través del programa Prospera. Pero el Estado de Derecho nada más no se nos da.
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