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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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29 Junio 2017 04:00:00
LA GRAN INUNDACIÓN DE 1954 –II parte-
Continuando con la gran inundación de 1954, cuando las aguas bajaron su nivel, empezó la actividad por tratar de volver a la normalidad y el control. Del interior del país llegaron alimentos, ropa y especialmente medicinas. Se vacunó a toda la población sobreviviente para evitar epidemias. A los 4 días justos después de la inundación se tuvo la seguridad de que las aguas no volverían, entonces la ciudad empezó a ser limpiada y a tratar de reparar lo que se podía.

Los daños fueron enormes y las pérdidas sumaron 60 personas, aunque se manejaron oficialmente otras cifras más altas. A 59 años de haber sufrido la peor hecatombe de la historia de la ciudad, ahora Piedras Negras presenta rasgos muy diferentes. La presa de La Amistad cerca de Ciudad Acuña, da tranquilidad a la población de que ese fenómeno natural no vuelva a presentarse y es capaz de retener grandes cantidades de las aguas del Bravo y sus afluentes río arriba. La economía no está mal, pero estuvo muy deteriorada después de la inundación.

Varias colonias nacieron producto de los campamentos de damnificados en aquella ocasión, como las colonias 28 de Junio, Buenavista, Emilio Carranza a la que llamamos Mirador, o Venustiano Carranza, etc. Solo en la colonia 28 de Junio se conmemora esta fecha, porque gracias a la inundación esa singular comunidad nació producto de la solidaridad, cuando aún no se empleaba tanto esta palabra, del grupo de personas que coincidieron en esas lomas para tratar de salvar sus vidas, ahí asentaron sus hogares, que en la ciudad fueron barridos por las embravecidas aguas del río Bravo.

En la placita de esa colonia, se realizan festejos ya tradicionales recordando el desagradable acontecimiento, pero principalmente, conmemorando el nacimiento de su comunidad, festejos que duran varios días. La gran inundación, como se le conoce a la del 28 de junio de 1954, con mayores efectos catastróficos que la del 4 de abril del 2004 y que la sufrida el 15 de junio de 2013 por su extensión, ya que abarcó desde Acuña hasta Nuevo Laredo, por un parte nos destrozó física y moralmente y poco faltó para que nos borraran del mapa, cuando periodísticamente anunciaron que Piedras Negras había muerto y por el otro, Piedras Negras ha vuelto a volar, con tropiezos, pero ha progresado mucho desde entonces.

Tomando en cuenta la forma en que quedó la ciudad después de la inundación, de 31,665 habitantes, estamos, según el conteo censal del 2010, en 152 mil y fracción, la pequeña mancha urbana que apenas tocaba la colonia Buenavista, se ha extendido por todos lados, en los cuatro puntos cardinales, las vialidades son diferentes acorde con los tiempos modernos. La pequeña ciudad desapareció para dar paso a una más pujante y económicamente más fuerte que la de 1954. Con el crecimiento aumentaron los problemas, pero definitivamente, desde cualquier ángulo que se vea, Piedras Negras no es la misma antes de la inundación o como quedó después de esa terrible catástrofe, considerada como la peor en su historia.

La ciudad ya registra 6 grandes tragedias: 5 inundaciones y el paso de un tornado, y como dijo el poeta Ricardo López Méndez. “...Tú hueles a tragedia tierra mía, y sin embargo ríes demasiado, acaso porque sabes que la risa, es la envoltura de un dolor callado...”
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