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29 Diciembre 2018 04:00:00
La gran oportunidad
Llegó diciembre al Congreso del Estado y con ello el paquete económico del Ejecutivo estatal, por consecuencia su Presupuesto de Egresos. Lejos de denostar y sólo criticar por criticar, como muchas veces se acostumbra desde la grada de la oposición, perfilaré mis comentarios con afán objetivo, afín de señalar lo bueno, lo malo y lo feo del presupuesto en cuestión, toda vez que seguimos trabajando con la finalidad de mejorar y plasmar en él las demandas ciudadanas.

Durante todo este año como oposición hemos sido críticos, pero también propositivos, específicamente en lo que respecta al tratamiento que se le ha dado a la deuda pública de Coahuila, la orientación del gasto público –concretamente en materia de salud y educación que pasan por una severa crisis– y el excesivo presupuesto destinado a las áreas como comunicación social, asesorías e imagen. Por consecuencia era fundamental, previo análisis de posibilidades, trabajar en una contrapropuesta responsable que abarcara todos los rubros antes mencionados.

Como todo en la vida, hay cosas buenas con importantes avances que permitieran mejorar la inversión en algunas áreas, cosas malas como la pobre asignación de recursos a la inversión pública o el despilfarro en comunicación, asesoría e imagen y lo feo como lo que representa la herencia financiera del Moreirato, a la qué hay que hacerle frente.

Lo bueno. El Presupuesto actual de Egresos presenta cambios relevantes en materia de salud pública y educación, lo cual es plausible; en educación pasamos de casi 20 mil millones asignados en 2018 a 21 mil millones para este año, mil millones de pesos más que deberán verse reflejados en mejores espacios para los alumnos, aulas o equipo de cómputo. En lo que respecta a la Secretaría de Salud, se incrementó el presupuesto en casi 550 millones de pesos, que si bien no son suficientes, debe al menos cubrir el abastecimiento de medicamento en los hospitales generales y centros de salud.

Lo malo. La inversión pública que de arranque y según lo visto en el presupuesto, no será suficiente, es decir, de quedarse tal y como el presupuesto de egresos lo presenta, quizás sea un año austero en donde la inversión en infraestructura, obra y servicios brillen por su ausencia. El reto está en lograr incrementarlo y disminuir en otras áreas de menor impacto social directo.

Lo feo. El lastre de la deuda con el que carga el Gobierno, si bien esta deuda se perpetró durante la administración de Humberto Moreira, y el gobierno de Rubén Moreira no fue capaz de mejorar la situación financiera del Estado, este es un reto que la actual Administración tiene y que a como dé lugar debe enfrentar, teniendo como principal objetivo obtener mayor liquidez para inversión pero con la desventaja de tener que patear el bote y alargar el problema.

Es por eso que la oposición presentó una propuesta que permitiría reorganizar el gasto público para priorizar en las áreas más sensibles y hacer un esfuerzo por abonar cantidades significativas al capital de la deuda. El excedente de las aportaciones federales de este año nos abre la puerta para comenzar a sanear las finanzas del Estado a través de un ejercicio ordenado de asignación de recursos al capital de esta deuda, ejercicio paralelo a los pagos anuales ya proyectados. Esto ayudaría al Ejecutivo estatal, ya que reduciría el monto de las anualidades presupuestadas, lo que se traduce en liquidez.

De lograr un acuerdo en el tema de la deuda o en la reasignación de algunos recursos, podríamos hablar de un gran logro tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo, que repercutiría de manera positiva en el ánimo de los coahuilenses, dejando un precedente de diálogo y concertación interpartidista. Sin embargo, lo más importante de todo, es la posibilidad histórica del actual Gobierno, de demostrar que es diferente y desmarcarse por completo de la oscura era que significó y representó el Moreirato en Coahuila.
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