×
Antonio Navalón
Antonio Navalón
ver +
Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

" Comentar Imprimir
12 Abril 2011 04:06:33
La guerra sin piedad
La principal víctima colateral de la guerra de Calderón, tal como van las cosas, puede ser la entidad moral de la nación.

En la semana 226 de la guerra contra el narcotráfico, los cárteles, los sicarios, teniendo como contexto la corrupción que se ha creado a lo largo de los últimos 50 años en México, ha evidenciado, para mí, que llegamos ya a uno de los puntos más críticos de la historia mexicana moderna.

No existen palabras para acompañar la soledad y dolor de Javier Sicilia: él es todos nosotros, y todos los muertos de esta guerra son su hijo Juanelo.

Es tan grande su dolor que sólo saliendo a la calle y haciendo un plantón frente al palacio de gobierno de Cuernavaca, o caminando, buscándose a sí mismo y la razón del porqué sucedió esto, puede soportarse una tragedia así.

Es tan grande su dolor como el que sentimos al enfrentarnos a que en México se puede quemar nuestro futuro sin que pase nada. En la guardería ABC de Hermosillo, todos los responsables políticos y sociales, todos nosotros, quemamos parte de nuestro porvenir en la figura de esos niños indefensos que cometieron el error de creer que éramos serios: queríamos ser serios protegiéndolos porque al protegerlos nos protegíamos, pero fracasamos.

Nos estamos volviendo un país que pierde la sensibilidad y la piedad frente a la muerte como costo de una guerra lanzada sin saber cómo, cuándo, ni a qué precio se terminaría, y que trajo como resultado víctimas colaterales y todo lo que el viento de nuestra desidia y el polvo de nuestra cobardía entierra, semana tras semana, en la figura de todos los Juanelos, de esos hijos asesinados impunemente en Ciudad Juárez, de esas matazones de nuestros jóvenes en Torreón.

¿Qué quiere decir que fueron maniatados, torturados y luego les fueron explotados los pulmones para que su muerte fuera más dolorosa? ¿Qué quiere decir que exista la sospecha de que haya implicados relacionados con el orden oficial? ¿Qué quiere decir que tengamos como reacción un despliegue propagandístico en los noticieros y en la telecracia diciendo que vamos bien y que hasta una representante del imperio de al lado, no precisamente exitoso en la guerra contra las drogas, como lo es la directora de la DEA, haga la terrible declaración de que el elevado número de muertos significa que vamos por el buen camino? ¿Buen camino para qué, para quién? ¿Quién le explicará eso a Javier Sicilia, a las madres de Ciudad Juárez y a una ciudad que mira los números de muertos como si fueran de Marte sin darse cuenta que, aunque muchos sean sicarios y asesinos, son los muertos de México, mexicanos?

Sé muy bien dónde están los buenos y que pertenezco a ellos. También sé que lo único que de verdad da victorias en las guerras —sobre todo en las civiles— es ser capaces de tener un ideal superior y no solamente entrar en la espiral de la violencia por la violencia.

Una guerra sin piedad sin que se entienda la tragedia del sufrimiento que nos rodea es una guerra perdida.

La semana 226 es una mala semana para la historia mexicana. Es la semana en la que fue cumplida la maldición bíblica: sobrevivirás a tus hijos, hay que preguntarnos: ¿quién sobrevivirá —desde la entidad moral— a esta masacre, ya no sólo de las personas, sino también de los principios, los valores y el futuro del país?
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2