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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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02 Julio 2016 04:00:04
La historia oficial,  esa embustera
La trascendencia, mis valedores, componente indispensable (con la vinculación, el arraigo, la identidad y algunos más) de la salud mental. Obras que beneficien a los demás, con las que el individuo agradece a su Dios o a Madre Natura el don inconmensurable de la vida, significan esa secreta esperanza de no morir del todo. Que cuando yo sea difunto y según pasen los días, las semanas (los meses, ¿será mucho pedir?), alguno llegue a acordarse de mí; que me recuerde de buen talante, o al menos no disgustado del todo. Ojalá.

En nuestro Taller de teoría política analizo dichos y acciones de personajes históricos, y al repasar la  galería de figurones me topo con maniqueísmo, parcialidad y omisiones convenencieras de la historia oficial. Este y este otro, héroes excelsos; aquel y aquel otro, nefastos.  Blanco y negro. Sin matices, a conveniencia del poder y de sus oficiantes en turno. Sin más. Ejemplos:

Por cobardón y ablandado por el pensamiento mágico, en la invasión y conquista española el hueytlatoani Moctezuma Xocoyoltzin logró trascender, y por su estatura de héroe lo consigue Cuauhtémoc, ello en la aviesa versión oficial que oculta las malas acciones del “único héroe a la altura del arte”, definición de López Velarde que nunca he querido entender.

La historia oficial oculta púdicamente las acciones negativas  del “Águila que desciende”, como la violencia que ejecutó en contra de  Cuitláhuac; y en las sesiones de tortura el converso Fernando Cortés Cuauhtémoc invocaba a su Dios, el mismo Dios del conquistador. Nada de esto se asienta en la tramposa historia oficial.

Conquista e Independencia de México: ¿habrá personaje más ensalzado por la historia oficial que Miguel Hidalgo, del que afirma algún cronista de época: “en su casa se cantaba, se bailaba y”, algo más? ¿Habrá héroes legítimos más olvidados que fray Melchor de Talamantes, Azcárate y Primo Verdad?

Y estalló la Revolución, y con ella, ¿quién más venerado que Francisco I. Madero, espiritista y vitivinicultor? ¿Quiénes más olvidados que Ricardo y Enrique  Flores Magón? Zopilotera y hedor esa historia oficial, oficialista.

Pero de pronto nos cayó encima el Tricolor, y una cáfila de mediocres, depredadores y uno que otro asesino, sentó sus dos reales en la presidencial. ¿Alguno de esos ha merecido la trascendencia en función de sus obras de beneficio para los gobernados?

Esa muerte civil que es el olvido ha aplastado a los que en su existencia política vivieron apoyados en las muletas de los medios de acondicionamiento de masas que se la viven quemando copal ante el sillón  del santón sexenal por más que no pueden evitar que contra servilismo y cortesanía al tanto más cuanto se alce el juicio del tiempo, y  los santones se desmoronen y tórnense polvo del desván de la historia; desde el primer nopalito hasta la totalidad del catálogo de irremediables mediocres malparidos del PRI, si exceptuamos a un Tata Cárdenas que nos dio ese petróleo cuyos remanentes ofrece Peña a los gringos. Don Lázaro ha salido limpio, o casi, del juicio histórico.
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