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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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03 Junio 2017 04:06:00
La hora más oscura
Coahuila, en los últimos años, se ha distinguido por los escándalos políticos y judiciales de sus gobernantes provocando una profunda indignación y enojo colectivo, aunado a vivir años intimidados por la violencia, los coahuilenses aún nos sentimos abrumados por la intranquilidad, por esto nadie quiere saber nada del Gobierno.

Este 4 de junio los ciudadanos tenemos la oportunidad y la obligación de rectificar nuestro futuro. Vamos a construir la historia de los próximos años. Como dicen: “Vamos a darle vuelta a la tortilla”, pues todos los asuntos del Gobierno debieran efectuarse a favor de los gobernados y es asunto de los gobernados conocer todos los asuntos de su Gobierno.

Los coahuilenses en edad de votar deben ir a su casilla y ejercer su derecho a emitir el sufragio por quien consideren es la mejor opción. La base de una democracia radica en la igualdad de todos ante el voto y ante la ley.

Vivimos en un estado que tiene alrededor de 800 mil personas en la pobreza, somos víctimas de pésimos servicios de salud, pensión y educación. Las arcas públicas fueron saqueadas. Esta clase de políticos no tienen nuestra confianza.

Los coahuilenses también fuimos testigos de la falta de democracia dentro del mismo PRI para elegir a su candidato. Esto prueba que la clase política que hoy gobierna pretende, a toda costa, permanecer en el poder.

La desesperanza que se siente se observa en la desconfianza que hay hacia las instituciones. En estas elecciones tan importantes para Coahuila, el Instituto Electoral coahuilense IEC, no actúa con eficacia ni imparcialidad. De organismo autónomo sólo lo tiene en su acta constitutiva. Su ineficacia fue transparente.

No promueven los derechos políticos de los ciudadanos; no difunden entre los jóvenes la importancia y obligatoriedad del voto; no resultaron ser los líderes de la democracia que un estado necesita y su actuación el día de las elecciones será, seguramente, la misma de tantas otras instituciones de este gobierno que ya se va, actúan con cabal indiferencia como se dice coloquialmente, “se sordean” que es lo mismo a mirar hacia el otro lado. Este Gobierno tomó por cuenta propia asegurar la inmovilidad e ineficacia de gran número de dependencias.

Según nota del Zócalo:

“De las 98 llamadas de denuncia y las 53 carpetas de investigación en Coahuila, ninguna se ha resuelto. Además, el titular de la Fiscalía local para delitos electorales desconoce el número de ministerios públicos y lugares de denuncia que habrá el día de la elección.

“A unas horas de concluir el proceso electoral, el coordinador general adjunto de la dirección jurídica de la FEPADE, Luis Espíndola Morales, reconoció que ninguna de las denuncias hechas en Coahuila se ha resuelto, solamente hay una orden de aprehensión y un aseguramiento”.

En unos días sabremos de qué mal cojeamos los coahuilenses: del mal de la corrupción dentro del proceso electoral o del mal de la apatía electoral, o sabremos que nos hemos liberado de estos dos amarres.

La esperanza que se siente radica en que nadie quiere más de lo mismo, los ciudadanos estamos ansiosos de avanzar y no de lamentarnos de vivir aquí. La tónica de cinismo de nuestros gobernantes expuestas en las redes sociales ante el mundo se asemeja más a una mala serie de Televisa que a un proceso institucional serio, definitivo y trascendental para la vida de los coahuilenses.

Dicen que la hora más oscura es antes de amanecer. Coahuila está en su hora más oscura.

La promesa hecha por el candidato independiente Javier Guerrero García “Cumpliré y haré cumplir la ley” consolida el quehacer gubernamental y la relación precisa que debe existir entre gobernantes y gobernados. Promisorio para un brillante amanecer de Coahuila.

Con Javier Guerrero habrá un Gobierno que respeta y haga respetar la ley, y quien delinca, que pague las consecuencias…
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