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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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09 Abril 2017 04:15:00
La importancia de poner límites en nuestra vida
Queridos amigos: como cada domingo, deseándoles que estén gozando de completa salud junto a sus seres más amados. La verdad, en ocasiones, no la valoramos, pensamos que nunca nos vamos a enfermar, y cuando falta la salud, qué doloroso es. Por eso los invito a que cada día agradezcamos a Dios por esta bendición y por muchas más, la lista sería muy vasta, sin duda, y prevengamos cuidándonos en todos los sentidos.

Hoy les compartiré el tema de la importancia de ponernos LÍMITES en nuestra vida, es decir, en ocasiones cuando se es mayor de edad, sobre todo, que ya no se depende tanto de los padres (así debería ser), pero pareciera que cada vez es más común que los hijos estén más años en la casa paterna, por un sinfín de motivos.

Para algunos padres es de gran alegría, para otros es un conflicto que los hijos aún vivan con ellos, pues obviamente las edades son muy diferentes y los gustos también, aunque sean los padres los que educaron y sembraron en los hijos reglas y límites.

Cuando se vive en casa de los padres siendo adultos, cada uno requiere de su espacio y de su privacidad.

¿Qué sucede cuando un hijo o hija adulto sigue en casa de los padres? Una causa por la que sucede lo anterior sería porque no gana lo suficiente para independizarse, otra es porque no trabaja, lo que es más complicado para todos en esa casa. Los hijos quieren hacer su santa voluntad, sin tomar en cuenta las reglas y límites que hay en el hogar de sus padres. Y empiezan los problemas entre padres e hijos. La verdad no debería haberlos, pues es muy claro que las reglas y límites los pone el dueño o dueña de la casa, y al que le guste bienvenido, y si no se está de acuerdo, pues que tome su maletita y se vaya a donde guste.

Aun cuando se vive solo o en compañía, uno mismo tiene que tener un regulador en todo, una homeostasis (equilibrio) en cuanto a horas de descanso, alimentación, diversiones, ingesta de alcohol, inclusive trabajo, pensamientos negativos, actividades que dañen la integridad y dignidad del ser humano.

Los límites se los pone uno mismo, y cuando no es así la problemática puede llegar de ser simple a un grado ya muy avanzado. Así mismo las reglas, recordar que nosotros los adultos somos observados todo el tiempo por nuestros hijos, sobrinos, alumnos, representando un ejemplo para ellos.

Cuando incurrimos en exageración el mismo cuerpo y la vida misma nos cobran la factura de las acciones desfavorables en las que hayamos incurrido. Y es ahí donde empieza el arrepentimiento, a veces a tiempo, en otras ocasiones ya es irreversible el daño causado, ya sea a nosotros mismos, a los hijos, pareja, o a toda la familia.

Hay personas que gritan a los padres “ponme LÍMITES” desde chicos, no teniendo respuesta desafortunadamente. Vivimos tan de prisa, que no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta, del daño que ocasionamos por no ponernos límites, que nos llevarán por caminos sinuosos, y en algunos no hay regreso.

Cuando no se puede salir adelante por sí mismos, hay que solicitar ayuda a un profesional. Uno de los más graves y comunes problemas es el alcoholismo, ese es otro tema a tratar en otra columna.

Recordar que cada uno de nosotros somos los arquitectos de nuestra vida y que ya no cabe el echar culpas a nadie de lo que nos suceda; ya de adultos uno decide hacia dónde sí, y hacia dónde no ir.

Se vale caer, claro, pero es obligatorio levantarse y más cuando hay hijos detrás de uno viendo cómo hacemos las cosas, los hijos son nuestros mejores jueces, aunque no deban juzgarnos, ellos absorberán todo; oremos para que sea sólo lo bueno para ellos, y que tomen lo negativo como un ejemplo para ellos no repetir ese error, que a veces cuesta la salud y termina en la muerte.

Los LÍMITES en cuanto a todo, horas de llegada, descansos, trabajos, tiempos de recreación, religión, comidas, fiestas, estudio, ingesta de alcohol, ejercicio, la velocidad en los autos y motocicletas, egoísmos, exigencias, lujurias, compras, todos los excesos son malos consejeros y las facturas suelen ser muy caras queridos amigos.

Reciban abrazo fraternal, hasta la próxima, su amiga Verónica. ¡Bendiciones! Consultas

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(844) 227 7066

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