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Federico Muller
Federico Muller
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18 Agosto 2017 04:00:00
La industria automotriz
La Inversión Extranjera Directa (IED) tuvo el año pasado un comportamiento negativo en los países latinoamericanos y del Caribe. Si se comparan los años 2015 y 2016, en este último disminuyó 7.9 por ciento. En 2016, la IED ascendió en la región a 167 mil 43 millones de dólares. Brasil, México y Colombia fueron los principales receptores del ahorro de las familias de los países desarrollados.

La caída en los flujos de inversión se atribuye a varios factores, entre los que se podrían señalar el sorprendente decremento de los precios de las materias primas, el precario crecimiento económico de las economías del orbe y la concentración de las inversiones en los sectores tecnológicos de punta afincados en los países desarrollados. Por otro lado, las empresas multinacionales latinoamericanas, que exportan capital y productos al resto del mundo, también se vieron afectadas. La IED que salió de la región en 2016 fue menor 50% a la de 2015. Con excepción de México, el resto de países de la región sigue dependiendo en gran medida de los productos del campo y de los recursos minerales.

La industria automotriz. El caso de la industria automotriz en México ha empezado a llamar la atención a los organismos internacionales por sus avances y participación en la economía nacional, gracias a los flujos que recibe de IED. Parece ser que después de varios años de asentadas en el país, las armadoras han logrado la integración a través de cadenas productivas, lo que deriva en una mayor diversificación en la producción de automóviles y sofisticación tecnológica. Actualmente, las empresas automotrices generan más de 900 mil empleos en el país, y 80% de la producción se exporta. Los principales destinos han sido Estados Unidos y Canadá. El país se ha convertido en el séptimo productor mundial y el cuarto exportador de automóviles en el mundo (Fuente: Cepal).

No obstante, el futuro que enfrentará esa rama no es muy halagüeño por la renegociación del TLCAN, inclusive antes de iniciar las pláticas con Estados Unidos y Canadá sobre el tratado comercial, ya se han retirado inversiones cuantiosas, las cuales han sido muy sensibles a los vaivenes de la política. Considero que la inversión extranjera tiene varios riesgos en países como México, particularmente porque depende de la voluntad de los inversionistas que generalmente se rigen por las condiciones de mercado, y ahora con el giro que está dando la economía mundial hacia el proteccionismo, por las decisiones de los políticos en el poder.

Además, las transferencias tecnológicas hacia sectores productivos locales mexicanos, por ejemplo el caso de la proveeduría de las armadoras, siguen siendo limitadas. La tecnología es importada, no se han logrado crear todavía tecnologías propias. Asimismo, los niveles de consumo de los mexicanos de automóviles nuevos son muy bajos en relación con la demanda extranjera de países desarrollados. Depender económicamente del exterior casi siempre se acompaña de una gran incertidumbre sobre el porvenir de México en el mediano y largo plazo.
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