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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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27 Junio 2017 04:00:00
LA INUNDACIÓN DEL 28 DE JUNIO EN ACUÑA
La gran inundación del 28 de junio de 1954, afectó una extensa área comprendida entre Acuña y Del Río, hasta Laredo y Nuevo Laredo, Tamaulipas, pasando por Piedras Negras e Eagle Pass. En Acuña se vivió de manera especial, tomando datos del libro Acuña en la historia, de José Juan Medina, recatamos que la ciudadanía había sido advertida desde el día 26 y 27 de junio, que el río Bravo presentaría una fuerte avenida, junto con el arroyo Las Vacas.

El Pecos presentaba una cresta de 21.3 metros, el del Diablo con 4, el Devil con 3, al arroyo Johnson, en Ozona, Texas, con 2 y medio, el de Las Vacas con 10 metros. A la una de la mañana del 28 de junio, se cerró el puente urbano internacional, horas después, las aguas del Bravo lo destrozaron por el lado de Del Río, Texas. A pesar de la alerta, la ciudadanía se resistía a salir de sus hogares por temor a que fueran saqueados, pero minutos antes de las 6 de la mañana, el personal militar los obligó a evacuarlas, llevándolos a las lomas de lo que hoy es la colonia 28 de Junio, al cuartel militar de aquel entonces y a las instalaciones de la escuela secundaria “26 de Junio de 1908”, hoy Secundaria #1, dirigidos y auxiliados con lo disponible por el presidente municipal, Gustavo Valdez Falcón.

A las 6 de la mañana, cuando la crecida del arroyo Las Vacas chocó con la del río Bravo, se empezó a inundar la ciudad, presentándose desbordes por las calles de Aquiles Serdán y Belisario Domínguez. El Bravo lo hizo a la altura de lo que es hoy la colonia Granjas del Valle y el arroyo Las Vacas atacó por la calle de Corregidora. Las embravecidas aguas arrastraban árboles, animales muertos, cajas, tanques con gas, muebles y objetos no identificados que apenas sobresalían de las aguas.

Al bajar las aguas, quedó fango y lagunas fétidas en la población, con metro y medio de altura, como en la hoy calle de Hidalgo, Victoria y Guerrero, de más de dos metros en la calle de Anáhuac y en la de Allende, donde estaba la antigua zona de tolerancia. Los daños que dejó la inundación fueron incuantificables, aunque se mencionó que superaban los 12 millones de pesos, hubo 12 mil damnificados, la crecida arrastró 25 mil metros cúbicos de agua, en cuanto a las víctimas fatales, no existe una fuente confiable para citar un número, quedó sin energía eléctrica, ni agua potable y sin alimentos.

La inundación del 28 de junio se presentó en Acuña hace ya 61 años y desde entonces, la población no es la misma, al convertirse en uno de los municipios de mayor crecimiento en el estado. (“Acuña en la historia” de Juan José Medina
Zapata).
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