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Vicente Bello
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19 Julio 2018 04:00:00
La ira de la alta burocracia priísta-panista contra Amlo
De entre las 50 acciones contra la corrupción que Andrés Manuel López Obrador anunció el domingo 15, varias constituyeron múltiples golpes al hígado para la alta burocracia federal porque tocan sus ingresos de manera directa, vía bonos, vía sueldos, vía compensaciones. He aquí:
a). Todo funcionario deberá presentar su declaración de bienes patrimoniales y de sus familiares cercanos.

b). No habrá bonos; el salario será integral con excepción de gastos sujetos a comprobación.

c). Los gastos de viáticos se limitarán al mínimo.

d). Se suprimirá toda partida para gastos médicos privados.

e). No habrá caja de ahorro especial.

f). Se reducirá a la mitad todos los sueldos de los altos funcionarios públicos que ganen más de un millón de pesos anuales.

g). Desaparecerán las partidas para vestuario o cualquier gasto de protocolo ceremonial para el presidente, familia o colaboradores cercanos.

h). El presidente de la República ganará menos de la mitad de lo que recibe el presidente Enrique Peña Nieto, sin ningún tipo de compensaciones.

Desde entonces, no ha pasado un día sin que las manifestaciones de franco disgusto estallen en los medios, de modo especial en Televisa y en algunos diarios capitalinos caracterizados por ser de la élite de grandes beneficiarios del presupuesto nacional cuando menos en los últimos tres sexenio.
Es un asunto que tanta ámpula levantó que lo menos que se esperaba de la sesión de la Comisión Permanente de ayer era que el tema se le aireara en la tribuna. Pero no sucedió así.

Sí, en cambio, en el pasillerío del Senado -sede de la Comisión Permanente en este receso legislativo-, diputados y senadores del PRI y PAN han bramado virtualmente contra las 50 acciones de marras; de modo muy molesto en contra de las acciones que ya trastocarán de manera sensible los sueldos del círculo de la alta burocracia, que es donde se han apoltronado los miembros de la elite de la clase política priísta y panista de los últimos 18 años.

Los panistas se han expresado con rabia, como si el dinero del Estado mexicano fuera de ellos. No hay que olvidar que fue Vicente Fox quien en su sexenio incrementó los sueldos de director general para arriba, y también creó muchas nuevas direcciones en todas las secretarías del gabinete presidencial.

No hay que olvidar que Felipe Calderón Hinojosa continuó con singular alegría esta nueva modalidad implantada por Fox, de más sueldos a los funcionarios de la élite y más direcciones generales y más subsecretarías. Al fin que tanto este como aquel fueron, acaso, los presidentes más afortunados en cuanto a ingresos petroleros. Calderón llegó a tener el precio del barril del crudo mexicano en 117 dólares.

Y Enrique Peña Nieto se fue exactamente por el mismo camino del dispendio y el agandaye del presupuesto, al grado de que su sueldo en estos cinco años subió de los casi 220 mil pesos que ganaba Calderón cuando se fue a los 270 mil que acaba de revelar López Obrador el domingo, como sueldo actual del presidente de la República.

La reducción del sueldo de Amlo 40 por ciento respecto del de Peña Nieto escoció como chile piquín, en los diputados y senadores del PRI y PAN. Anteayer, la Cámara de Diputados a través de Mauricio Farah, el secretario general, impuesto ahí por Manlio Fabio Beltrones, otro gandaya del presupuesto, informó que cada uno de los 500 diputados federales recibirá 900 mil pesos como finiquito de sus respectivas dietas de tres años.  

Que es parte de una caja de ahorros, cuyo monto incluye partes proporcionales de aguinaldos, dijo Farah.  

Ayer, senadores del PRI y PAN decían que más de 34 mil burócratas están por arriba de los 108 mil pesos que ganará mensualmente Andrés Manuel López Obrador.

Y esto implicará escozores  al extremo de que puede haber solicitudes de amparo.

 

Luis María Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se enojó tanto, por la reducción de salario anunciada por Amlo, que declaró: “Las condiciones de seguridad, estabilidad, remuneraciones dignas y capacitación no son un beneficio personal de los juzgadores, ni mucho menos privilegios inconfesables de éstos. Son condiciones necesarias para un servicio público indispensable, ineludible de un país democrático que busca tener paz en el respeto a los derechos humanos de todos y a contribuir en una sociedad
más justa”.

Lo que dijo Luis María Aguilar fue de inmediato catalogado como un chantaje, en el sentido de que si no tienen un sueldo alto, entonces podrían permitirse en la Corte ser cooptados con dinero.

López Obrador ha denunciado reiteradamente que los ministros de la Corte tienen sueldos arriba de los 600 mil pesos mensuales; también los consejeros del INE y los magistrados del Tribunal Electoral. Y burócratas como el que ocupa la Secretaría General de la Cámara de Diputados, en tanto que los diputados federales andan en los 400 mil mensuales y los senadores en 500 mil.

A todos estos les va a caer de peso tener que ganar menos de los 108 mil del presidente López Obrador, en cumplimiento del artículo 127 constitucional, que mandata que nadie del servicio público de los tres niveles de gobierno, y tampoco de ninguno de los poderes de la Unión y los autónomos, deberán ganar más que el presidente de la República.

Por eso están que se los carga la tía de las muchachas… Será un gran golpe a la voracidad de esta clase política, mendaz y traicionera, que acaba de ser desjarretada por el pueblo de México.
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