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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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29 Julio 2016 04:00:43
La izquierda de AMLO
El domingo próximo, el incansable candidato presidencial y dirigente nacional del partido Movimiento Regeneración Nacional, Morena, Andrés Manuel López Obrador, estará en Coahuila, a fin de iniciar apenas los trabajos de posicionamiento de su ideario en la conciencia de los electores coahuilenses, todo esto de cara a las próximas elecciones en nuestro estado.

Para quienes conocemos de cerca al personaje, sabemos que el aparecer hasta ahora con intención de dar a conocer la ideología de su recién conformado partido no obedece a que su dirigente peque de procrastino sino que, para López Obrador lo principal es lo que de manera mediática se hable de él a nivel nacional, entonces el trabajo de campo, la labor de afiliación, incluso la conformación de redes ciudadanas, nunca han sido en su estrategia de verdadera importancia, ya que piensa que una buena frase u ocurrencia en alguna entrevista, logra más que una jornada de trabajo de su desestimado equipo.

El crecimiento del movimiento encabezado por Andrés Manuel en los últimos comicios en la nación tiene sin duda una causa y lo es: el hartazgo de la sociedad ante políticos insensibles a sus reclamos, que malgastan el dinero del pueblo y que son responsables del sufrimiento social y de tantas muertes de inocentes. Lo que ha sido capitalizado por este partido sin necesidad de dar frutos.

El discurso actual de López Obrador deviene poco radical y sí más concertador, ahora dice que no todo el que se enriquece es malo y que está dispuesto a recibir en sus filas a cualquier priista que se arrepienta, incluso hasta defiende las reformas propuestas por el presidente Peña, bajo el argumento de que el Presidente no puede desdecirse, ya que corre el riesgo de perder autoridad; habla de perdón para aquellos que le han fallado al pueblo, aunque no más tolerancia.

Este nuevo discurso ha dejado de expresar el descontento de la gente, ha olvidado los fundamentos de una verdadera izquierda socialista, ha dejado de contemplar las propuestas radicales de fundar más universidades con los salarios de los funcionarios públicos; el garantizar el acceso a la educación en un país donde más de 50% de la población son jóvenes menores de 25 años que necesitan prepararse; el lograr el acceso a la tierra, de los campesinos pobres; el conquistar un salario de acuerdo con la canasta básica; el lograr la recuperación de las áreas entregadas al capital del sector energético; propuestas sustentadas en medidas radicales como el no pago de la deuda externa, el fijar impuestos progresivos a las grandes fortunas, pero sobre todo, el confrontar de manera directa al puñado de empresarios terratenientes, a las grandes trasnacionales que dominan la economía mexicana y por su puesto a las instituciones políticas que las defienden, el luchar contra la dominación del imperialismo norteamericano, al cual nuestro país está subordinado en todos los órdenes.

Es evidente que ahora AMLO no está dispuesto, sino que prefiere apostar a una reforma del régimen político y a mantener en ese sentido lo esencial del orden existente. La izquierda que representa López Obrador ahora evita resolver las demandas más acuciantes de la sociedad para conquistar un gobierno de los trabajadores, por el temor de enfrentar radicalmente al régimen político, sino ¿por qué Morena no abandera las movilizaciones obreras y populares?
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