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Yuriria Sierra
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04 Diciembre 2016 04:00:00
La lavandería de Duarte
Hace unos días, una persona que formó parte de esa misma generación en la carrera de Derecho de la Universidad Iberoamericana, me contaba que Javier Duarte, su hoy esposa Karime Macías y su prestanombres Moisés Mansur Cysneiros eran inseparables desde entonces. Algo así como el “Trío Galaxia”.

Una generación particular –por cierto–, de la que le contaré en este mismo espacio la semana que entra. “Desde entonces, Javier tenía clarísimo a qué quería dedicarse (a la política), pero la verdad, la que era brillante era Karime. Moi (Mansur) era muy guapo, pero nada qué ver con la inteligencia de ella ni lo matado de él. Pero igual siempre andaba con ellos ahí pegado”. Moisés Mansur, quien al cabo de los años siguió “ahí pegado” y terminó por convertirse en el prestanombres y lavandero (de recursos robados) del hoy prófugo de la justicia.

Es infame. La cifra en la que se calcula el robo de Javier Duarte a las arcas de Veracruz es infame. Duarte lo robó, Mansur lo lavó y ahora la PGR comienza a devolverle algo de lo robado a Veracruz. Hace unos días, la PGR entregó a la Secretaría de Finanzas de Veracruz, un cheque por 250 millones de pesos, por concepto de “restitución parcial de las afectaciones patrimoniales” por 421 millones ocasionadas por el desvío de recursos durante la gestión de Duarte. El procurador Raúl Cervantes explicó que esta restitución es producto del Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio como vía para restituir el patrimonio a las víctimas (en este caso, el estado de Veracruz). Anunció la PGR que el resto (171 millones 600 mil pesos) se pagarán mediante 12 mensualidades, por 14 millones 300 mil pesos cada una con interés legal, a partir de enero y durante todo 2017.

Documentos en poder de esta columna permiten entender cómo realizó Javier Duarte el robo del siglo y cómo lo ayudó su gran amigo Moi a “lavar” todo ese dinero. El Gobierno local retiraba fondos del estado, y los depositaba en cuentas a nombre de Moisés Mansur Cysneiros (en Bancomer y Banco del Bajío) quien a su vez realizaba transferencias electrónicas interbancarias (SPEI) o expedía cheques a nombre de las hoy ya famosas “empresas fantasma” (creadas por él) y que más tarde invirtieron dichos montos en empresas legalmente constituidas (y propiedad de personas físicas o morales completamente en regla) para “asociarse” con ellas, o extenderles préstamos (por ejemplo, a Inmobiliaria Combusev o Hidrosina Plus, citadas ayer por mi colega Carlos Loret en su noticiero Despierta; empresas que desconocían el origen ilícito del dinero y al enterarse lo devolvieron a las autoridades y estas a su vez al estado de Veracruz).

Esta operación, por 261 millones, apenas una de las seguramente decenas que han logrado detectar las autoridades y las que todavía se desconocen. Así es como Moisés Mansur, un “empresario” del que en 2014 nadie tenía motivos para desconfiar, trianguló e intentó esconder cientos de millones de pesos sustraídos ilegalmente del erario veracruzano. Y este, apenas uno de los varios truculentos mecanismos con los que el “Trío Galaxia” fue drenando financieramente al estado que en las urnas le otorgó –a ese nerd de la Ibero, a ese candidato del “nuevo PRI”, a ese político dicharachero y echao pa’lante– el privilegio de servirlos como gobernador y que terminó sirviéndose (qué digo sirviéndose: ¡atascándose!) impúdicamente de las arcas veracruzanas.

Qué bueno que regresen 421 millones. Es apenas un primer paso. Ya veremos en los próximos meses si la PGR, por un lado, y el nuevo gobierno de Miguel Ángel Yunes, por el otro, no sólo logran “regresarle” a Veracruz todo lo que Duarte se robó (todo cuanto había en existencia en los cofres del estado, por lo visto), si no aprehenderlo y que responda por eso y por los cientos de cuerpos que han sido hallados en su estado, por los periodistas asesinados y por los negocios que han tenido que cerrar debido a las extorsiones del crimen organizado, y los millones de ciudadanos aterrados por el infierno en el que se fue convirtiendo Veracruz. Porque esos pecados de Duarte, esos no los lava ni Mansur ni nadie.
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