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Jorge Castañeda
Jorge Castañeda
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07 Julio 2016 04:00:50
La ley y la Constitución: no mam…
En estos días aciagos de múltiples frentes, de delirio en las redes sociales, de encuestas discordantes y de desconcierto del Gobierno y de la sociedad civil, han surgido un par de tesis dizque incontrovertibles. Ante el conflicto de Oaxaca y el de los maestros disidentes, muchos tuiteros y miembros de la comentocracia y de la clase política han recurrido en automático a dos aparentes axiomas. Primero: la ley no se negocia. Segundo: no se puede reformar la reforma educativa porque está en la Constitución. Dos afirmaciones falsas.

La ley sí se negocia, en México y en los países con el estado de derecho más antiguo de la tierra. En México, se negocia todos los días, a propósito de todo: las autodefensas, los zapatistas, la economía informal, la repatriación de capitales y el fisco, los testigos protegidos, las extradiciones a Estados Unidos, las manifestaciones. Como lo ha dicho Joel Ortega Juárez, se negoció la amnistía para los presos políticos del 68; se negocia la ley 3de3 para cambiarla cuando algunos así lo exigen; se negocian deudas impagables, internas y externas. Con el nuevo sistema acusatorio y oral se negocia la culpabilidad y la sentencia.

En Estados Unidos, el plea-bargaining es una característica esencial de la administración de justicia, y se aplica de manera cotidiana; los presidentes indultan con frecuencia a presos o acusados. Sin hablar de las negociaciones estatales constantes con evasores del fisco, con el crimen organizado, con “terroristas” (Obama permite que las familias de los rehenes en manos de EISL negocien por su cuenta el pago de rescates). Israel negocia a cada rato los canjes asimétricos de presos con Hamas (el famoso caso de Galil o Homeland). El aplaudido acuerdo de paz en Colombia entraña una serie insólita de manchincuepas jurídicas. La delaçao premiada en Brasil ha sido la base del escándalo de Lava Jato.

Quizás la “ley” de libre circulación de vías de comunicación, de daños a propiedad ajena, etcétera, no sea la que deba ser negociada hoy, con la CNTE o los demás grupos radicales de Oaxaca. O tal vez en los otros países, se puede negociar la ley justamente porque existe el imperio de la ley. Pero no mam…

La Constitución: según la contabilidad que se utilice, ha sido modificada más de 500 veces en un siglo. Más o menos en cinco ocasiones al año. Pretender que se trata de un documento sagrado, inviolable, inamovible, es absurdo. No sólo porque ha sido objeto de una volubilidad inagotable de nuestros legisladores, sino porque incluye una cantidad de preceptos, deseos, ocurrencias y lugares comunes que nunca debieron ser incluidos. Antes de que la reforma educativa de EPN fuera constitucional… no lo era. Así como nuestros legisladores la aprobaron en 2013, pueden modificarla. Con la misma transparencia u opacidad, con la misma honradez o venalidad, con el mismo apresuramiento o deliberación. Quizás este sea el momento de clausurar para siempre la flexibilidad constitucional; cada cambio contribuye, en efecto, al siguiente. Pero de nuevo, no mam…

Es posible, sin embargo, que la evaluación de los maestros en Oaxaca, la entrega de recursos a grupos radicales, los bloqueos de carreteras, no representen la “piedra de toque” (Lenin) de la aplicación de la ley en México. En una de esas, como dijo Aguilar Camín, comencemos con la corrupción de los gobernadores salientes, y luego vemos…
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