×
Francisco Tobías
Francisco Tobías
ver +

" Comentar Imprimir
17 Julio 2018 04:00:00
La leyenda de Sísifo
Cuenta la historia que los dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. La gente pensó que era un castigo terrible, un trabajo inútil y sin esperanza.

Si le atribuimos algo de certeza al relato de Homero, podemos decir que su castigo recae en su ligereza por las cosas, por las personas, por los dioses. Acabó en los infiernos.

También cuentan que Sísifo desafió a la muerte, consiguió la amistad de Plutón y logró regresar a la tierra de los infiernos. Amaba la vida humana, pero se amaba más a sí mismo.

Egoísta y soberbio se equivocó, disfrutó de más las bondades del terreno que pisaba, y es en su gozo por la tierra, la mar, las piedras y el sol, que desató la furia de los dioses ahora sin control. El dios Mercurio agarró a Sísifo y le mandó nuevamente al infierno, arrebatándole sus goces.

Albert Camus explica perfectamente en el mito de Sísifo el comportamiento de los seres humanos, el comportamiento absurdo, celoso y apasionado de nosotros los humanos. “Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones, como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida le valieron ese suplicio indecible en el cual todo el ser se dedica a no rematar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra”.

En México, desde pequeños nos han dicho o hemos escuchado que nuestro país es uno con el que la naturaleza se portó pródiga y somos, o deberíamos ser, muy ricos. Sin embargo, la realidad es contrastante con la idea. La historia y la actualidad nos han hecho saber que somos un país de desigualdades, que existe pobreza en su mayoría y excesos e impunidad de una minoría.

Cuando contrastamos la idea histórica de que a México se le llamaba “el cuerno de la abundancia” –lo aprendí en los textos de primaria– con la realidad actual, no quedan sino la angustia o el cinismo.

En nuestra tierra, como en muchos países del mundo, la abundancia cae en el absurdo, como tan absurdo es el hombre al sentirse héroe en su tierra.

Habría que preguntarnos cómo es que ha subsistido esa idea de la abundancia y para ello retomo al economista Cosío Villegas, quien lo resumió así: “En lo natural somos relativamente pobres; económicamente, somos pobres, si bien podemos serlo menos; socialmente también somos pobres, aún cuando podríamos serlo bastante menos de lo que somos hoy”.

Esto nos lleva a memorias como la historia de Sísifo, en el absurdo de su tragedia y en el absurdo de su amor a sí mismo. En la riqueza geográfica de nuestra nación y en el individualismo e indiferencia en la que estamos inmersos; llevamos nuestra propia condena.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2