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Francisco Garfias
Francisco Garfias
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29 Enero 2017 04:00:00
La llamada y el reo 0238
Una hora duró la charla telefónica que sostuvieron ayer los presidentes de Estados Unidos y México, luego de cancelar la reunión prevista en Washington para el martes próximo.

Peña sacó algo positivo de la maratónica llamada: el compromiso de que ninguno de los dos hablaría públicamente del muro fronterizo. Algo es algo.

Pero lo más impactante que han producido las constantes agresiones del Presidente de Estados Unidos contra los mexicanos es la unidad nacional que se ha registrado no en torno a Peña Nieto, sino contra el propio Trump.

Que alguien me diga si el xenófobo gringo no se ganó a pulso el título de enemigo público número uno de México.

López Obrador así lo entendió. Hasta en tres ocasiones ha hecho público su apoyo al Presidente mexicano. Sabe que ir en contra del sentimiento generalizado es contraproducente para sus aspiraciones presidenciales.

En otros tiempos hubiese llamado a Enrique Peña “el jefe de la mafia en el poder”.

El mismísimo Carlos Slim aseguró ayer, en rueda de prensa, que “esta unidad nacional para mí es la más sorprendente que he visto en mi vida”.

El alguna vez hombre más rico del mundo, por cierto, descartó toda posibilidad de buscar la Presidencia de la República, luego de que el tema se convirtiera en trending topic en las redes sociales. El cargo no le interesa.

CNN reportó que Trump describió una “muy, muy amigable” charla telefónica con el Presidente mexicano, pero insistió en que mantendrá una actitud severa en las relaciones comerciales con su vecino del sur.

Y hasta recurrió a una falsedad fácilmente comprobable: “Tengo gran respeto por México”, dijo.

El jefe de la casa de los blancos andaba a mediodía de mejor humor que a las 7 y pico de la mañana, si nos atenemos al tuit –su Pravda personal, como dice El País– que posteó a esas horas.

“México ha tomado ventaja de Estados Unidos suficiente tiempo. Déficit comerciales masivos y poca ayuda en la muy débil frontera deben cambiar ¡ya!”, escribió.

Ya en rueda de prensa, en la Casa Blanca, aseguró que con los últimos líderes estadunidenses, México los ha aplastado. “Nos ha hecho ver como tontos”, subrayó.

La estancia del reo 0238 en el penal de Topo Chico, en Monterrey, fue corta, muy corta. Rodrigo Medina pasó 16 horas en detención preventiva. Se le acusa de peculado y de daño al erario.

Pero el exgobernador de Nuevo León iba amparado. Una mano negra en el Poder Judicial quiso evitarle la vergüenza de verse tras los barrotes por un mes, cuando menos. Ese era el lapso de la prisión preventiva que le dictaron.

“Se violaron mis derechos. No debí estar ni un minuto aquí”, declaró al salir del penal.

La corta estancia de Medina en Topo Chico no fue de balde. Puede usted estar seguro de que en Nuevo León, Sonora, Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo y en todos los estados, los gobernantes se la van a pensar dos veces antes de meterle mano a los recursos públicos.

Un aplauso a “El Bronco” por eso. Otro al fiscal Anticorrupción, Ernesto Canales.

No olvidemos que el Congreso de la Unión debe elegir ya al fiscal general y al fiscal Anticorrupción. Le urgen al país. Los legisladores están obligados a que no sean a modo, como pretendían con el priista Raúl Cervantes.
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