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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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11 Marzo 2018 04:04:00
La loca, la señora… Mi mamá
AMIGOS QUERIDOS: Aún con un nudo en la garganta, y casi sin poder respirar bien de la emoción de leer estas líneas que ustedes leerán también, es un escrito de mi hija mayor Verónica, que como verán también le gusta escribir y sabe expresar sus sentimientos sin miedo a nada, ni siquiera a mí, por llamarme “loca” tal vez los que no me conocen como realmente soy.

No entenderán del todo esta carta, lo que sí sentirán es el amor y sentimiento con que escribió estas líneas que llevaré desde este momento por siempre tatuados en mi alma. Verito hija mía yo también TE AMO.

“Loca, una mujer hermosa, contradictoria, sensible, pero fuerte. Es difícil comprender el mundo de la forma en que tú lo haces, querer controlarlo todo, pero entiendo que quieres saber que todas estaremos bien, que estaremos a salvo, aun cuando ya dejamos el nido.

“Seguramente alguien aquí comparta mi pensar. Creo que ese toque loco es el que te hace tan irresistiblemente atractiva.

Esa locura te pone en el punto exacto donde todos te miran, en donde todos contienen el aliento y miran hipnotizados el mover de tus caderas. Se pierden justo en el instante previo a cada uno de tus actos, se pierden ante la belleza de cada uno de tus movimientos, aún sigo sin descubrir tu inocente táctica de enajenar a todos.

“Sé que allá afuera a algún hombre lo que le falta es, ponerle una “loca señora” como te dice mi hermana, en su vida.

“Agradezco tenerte aún a mi lado y te pido perdón por haber unido mi camino al tuyo para sanarme, lo siento por las memorias de dolor que compartimos, pero también las agradezco. Mucho de lo que soy es gracias a ti, estoy hecha de ti, de tu vientre, de papá y de ti, del amor que se tenían, soy todos sus sacrificios de los que tal vez nunca me enteraré.

“Gracias por dejarme ‘ser yo’, con tu ejemplo de 'ser tú', por enseñarme que sólo yo mando en mi vida, por enseñarme que tengo la capacidad de decidir y lanzarme al vacío si así lo decido, porque en ocasiones caer es la mejor parte (como cuando me lancé del paracaídas) de que puedo lidiar con las consecuencias de mis decisiones y de disfrutar el camino, porque sé agradecer y encontrarle una enseñanza a cada paso, gracias por empujarme hacia Dios, lo más importante ahora en mi vida, aun y cuando yo me negaba a acercarme.

“Loca, por ti conocí el poder de un beso, le diste muchas veces aire a mis pulmones para seguir viviendo. Probablemente no lo he dicho, pero mi felicidad se siente segura cada vez que te tengo cerca.

“Loca, sé que el sol muere de envidia con la luz cegadora que tu sonrisa provoca, y por las noches la luna, mi amiga eterna, tiene que brillar como nunca para no verse eclipsada por tanta luz y belleza que nace de ti.

“Al nacer no sabía de tus andares, de tus labios, ni de tu mirada, no sabía amar como te amo, pero contigo aprendí, con la LOCA de mi querida Madre.

“… Y disculpa mi irreverencia al llamarte LOCA, pero ahora comprendes que tiene un significado. TE AMO”.

INFINITAS GRACIAS MI AMOR, Verito, hija mía, por no quedarte de brazos cruzados nunca, por nunca quedarte callada, por siempre ayudar al que necesita, por amar tanto como la loca de tu madre, ojalá hubiéramos muchas locas y este mundo, creo tendría más amor. Locas, sí, de amor por la vida, por el prójimo y mi bella familia, agradecida a dios por tanta locura. Y mis lágrimas siguen cayendo en este escrito…

Un abrazo fraterno amigos queridos, hasta la próxima, su amiga y terapeuta Verónica, Diosito por delante.

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