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Dalia Reyes
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27 Junio 2018 04:00:00
La mala educación
Circula en redes sociales un video breve con cifras promisorias para mejorar el ingreso económico de una sociedad si esta se decide a educar a las niñas. Alude al dinero que pueden ganar, a la postre, las mujeres; pero hay un impacto más grande si se les educa más allá de la escuela y se les promete algo mejor que el dinero.

De acuerdo con las cifras publicadas, el producto interno bruto de una nación aumentará hasta en un setenta por ciento conforme las mujeres alcancen mayor grado de estudio.

Luego analizan ingresos desglosados respecto de cada nivel, desde secundaria hasta una carrera universitaria, como resultado de salarios más prometedores en respuesta a su grado académico.

El asunto de educar a las niñas se cierne a la parte económica, sin embargo hay otra educación que redituaría mucho más a ellas mismas, a sus familias, a la sociedad y al mundo.

Consistiría esta en deconstruir la idea muy arraigada del derecho a la compasión, con la cual, por dar un ejemplo, se trata de convertirse en madres siendo niñas o adolescentes para obtener así los beneficios que “obligadamente” les debe proporcionar la sociedad.

Dos años atrás una jovencita estudiante de secundaria dijo que pensaba embarazarse antes de terminar el ciclo únicamente “para ver que se sentía”. Su madre, al fin y al cabo, estaría socialmente obligada a “apoyarla”, el gobierno a “sostenerla” y la escuela a “aprobarla”. Y eso que aún no había, becas, guarderías y salarios asistenciales para madres solteras como en la que ella pensaba convertirse.

Pero educar a las niñas, además de escolarizarlas, se requiere mostrarles una realidad responsable que deberían de enfrentar, pero que el populismo y la mala política ha convertido en una terrible predestinación de dolor y pobreza para miles de recién nacidos.

Enseñarles por qué una beca no lima las arideces de un embarazo precoz, explicarles cómo un marido sobrevive aunque las mujeres no dejen su empleo para servirle, reflexionar con ellas sobre el impacto de su ejemplo para las nuevas generaciones, tal vez eso, junto con la promesa de un aumento en el producto interno bruto, sea bastante aleccionador para todos.
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