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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui, esposa, madre y abuela, proyecta a la mujer como formadora de valores, forjadora del carácter de los hijos y eje de la vida familiar. Su principal aportación como escritora es salvaguardar el bien común en todos los sentidos posibles a través del planteamiento de lo que es realmente femenino: el mejorar a la sociedad desde una perspectiva práctica, inteligente y comprometida con la tarea de revolucionar al mundo desde el interior de la institución familiar. Oriunda de Piedras Negras, siempre ha vivido en ésta ciudad. Correo Electrónico: [email protected]

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21 Enero 2018 04:00:00
La manzana prohibida
Claude Stanush, escritor y editorialista norteamericano, escribió que le fascinaba Satanás por esa manera tan inteligente y cautivadora que posee para engañar al mundo. Afirmaba estar “ansioso” por saber cuál sería la próxima ocurrencia o invento que concebiría El Maligno para confundirnos. Cita ‘Paraíso Perdido’, poema de John Milton, el cual expresa por qué es diablo el diablo y por qué siempre estará con nosotros para engañarnos con toda intención y cálculo.

Decía que para entender el origen de Satanás, era necesario remontarse al principio de los tiempos: Luzbel era el mayor y más brillante de los ángeles y se reveló contra Dios cuando la soberbia lo hizo creer en su propia omnipotencia: “No te serviré”. Fue expulsado del cielo con los ángeles que se le habían unido en rebeldía. Luzbel se convierte en Satanás, El Maligno.

El poema de Milton habla también del origen del hombre: Dios, al perder tantos ángeles, crea la raza humana y el planeta Tierra. En un hermoso lugar llamado Paraíso, Adán y Eva procrean seres que, como ellos, tendrán libre albedrío: La facultad de pensar y tomar decisiones por sí mismos. Serán dueños y señores de la Tierra y sus creaturas, siempre y cuando no olviden que son humanos y no dioses, y mientras usen la razón para guiar la voluntad hacia el logro de que todo y todos vivan en perfecta armonía. La única condición: “No comáis de la fruta del árbol del Bien y del Mal”.

Satanás, celoso de las nuevas creaturas hechas a imagen y semejanza de Dios y, consciente de que su mejor arma para dominarlos es el engaño, se convierte en serpiente y les ofrece una manzana del árbol prohibido. Eva cae en el engaño, y también Adán. Fue mucho más que un acto de desobediencia: Comieron el fruto con la intención de hacerse como dioses.

El ‘Paraíso Perdido’ de Milton expresa que el pecado más grave del ser humano es el de engañarse a sí mismo al distorsionar la realidad a su conveniencia; el sentirse poderoso rompe la armonía de la vida humana planeada y creada por Dios.

No solo la armonía, sino que no respeta límites. La libertad, o libre albedrío, es el regalo por excelencia de Dios al hombre; es lo que verdaderamente lo hace humano, pero es también la fuente de todo mal. La libertad le da el poder de escoger aquello que promueve la vida, pero también le permite optar por aquello que la destruye.

En el poema, el Arcángel Miguel descubre el futuro a Adán y a Eva: Millones de sus descendientes se matarán unos a otros en guerras interminables, cada vez más cruentas y horrorosas (¿las guerras del narco?), y aún lo harán en los periodos de paz relativa; un abuso constante de la propia vida y de la de los demás.

Adán, con un grito de terror, le pregunta al arcángel: “¿Cómo puede ser posible todo esto?”

Todo esto sí ha sido posible: Los últimos acontecimientos lo demuestran. La crisis mundial se agrava, el desequilibrio social es enorme: Millones de pobres tanto en países ricos como en vías de desarrollo sufren las condiciones de una economía enferma que busca solución. La ley suprema, reguladora de las relaciones entre empresa y trabajo, no considera dentro de la ecuación el bienestar de los obreros y el cuidado al medio ambiente. Mientras riquezas exorbitantes se acumulan en manos de unos cuantos, las clases trabajadoras se encuentran en condiciones cada vez más inhumanas y, además, perseguidas por la sombra del espectro del desempleo. Esto conduce a muchas familias a un proceso de desintegración que repercute en el rompimiento del tejido social.

Los sociólogos indican que no debe extrañarnos el hecho de las manifestaciones y la violencia en las principales capitales del mundo: Se rigen por la ley del más fuerte, y el capital tiene el poder. Esto provoca el espíritu de protesta y rebeldía; las teorías extremistas y terroristas se propagan hasta el último rincón del planeta.

Las hojas del árbol de la vida nos preguntan: ¿Por qué no han respetado los límites? ¿Por qué tantos pobres en una tierra rica en leche y miel? ¿Por qué se han convertido en depredadores? ¿Por qué han comido de nuevo la manzana prohibida?

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