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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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12 Abril 2018 04:00:00
La modernidad de los tiempos
Concentrar actividades económicas en un espacio de 50 a 300 metros cuadrados es un signo de modernidad. A esta área la conocemos hoy como tienda de conveniencia.

En este piso comercial de unos cuantos metros cuadrados usted y yo podemos realizar gestiones con bancos, comprar boletos de avión o de autobús, realizar transferencias de dinero entre Estados Unidos y México y a las diferentes entidades del país.

También es posible comprar arte, como experimentó el artista Gabriel Orozco en una tienda en San Miguel Chapultepec, en la Ciudad de México, y del lado opuesto, en el mundo virtual, comprar bitcoins en uno de estos negocios es una operación posible de concretar.

Adquirir una botana, hielos, refrescos, licores, vinos, preservativos, jabón para manos, aceite para transmisión automotriz, aceite para carros, curitas, alcohol y medicamentos de atención inmediata, también es posible encontrar en una de estas tiendas.

La pregunta es: con toda la concentración de actividades comerciales, que va desde la venta de básicos hasta lo financiero, ¿cuántos empleos dejan de crearse y cuántos negocios no se generan o cierran?

Así, por ejemplo, Salomón Monárrez Meraz (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, ANTAD, 2013), aseguró que por cada tienda de conveniencia cierran cinco pequeños comercios de barrio o de colonia que son el sustento de una familia. En México se tienen 18 mil tiendas de conveniencia (las principales, Oxxo y 7-Eleven), lo que significa que sólo su apertura ha representado el cierre de 90 mil negocios familiares o changarros, como les decía Vicente Fox. Unos 21 mil trabajos directos se perdieron porque en las tiendas de la esquina trabajan hasta tres personas de la familia ayudando a que el negocio funcione.

Con todo y el crecimiento de las tiendas de conveniencia y la cantidad de servicios que es posible tener en un establecimiento en donde tienen 3 mil productos y se gasta en promedio 33.4 pesos por persona, los changarros y tienditas de la esquina son mayoría todavía.

La consultora Dunnhumby aseguró en 2016 que existen 970 mil establecimientos tradicionales y que representan una fuerza de venta nada desdeñable para los proveedores que también les venden a las tiendas de conveniencia. Firmas como Kellog’s, Herdez y Grupo Modelo ven en los puntos de venta tradicionales la oportunidad de ampliar sus mercados y crecer en posicionamiento, pero necesitan que haya modernidad, actualización en el personal y la aplicación de tecnología, que es la principal carencia de las tienditas.

Las tiendas de conveniencia son el reflejo de una modernidad del comercio, en ellas casi todo opera desde lo electrónico, pero surgieron apenas en la década de 1970, lo que implica una relativa juventud, pero ya con un posicionamiento muy elevado entre los consumidores.

Hoy el changarro o punto de venta tradicional está obligado a convivir con las tiendas de conveniencia y lo deberán hacer modernizándose, yendo contra su costumbre y haciendo lo que siempre implica un gran esfuerzo: organizarse para hacer compras en conjunto y bajar el precio de los abarrotes y artículos para comerciar.
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