×
Columnista Invitado
Columnista Invitado
ver +

" Comentar Imprimir
26 Septiembre 2018 04:00:00
La mujer y la corrupción
Por: Karla Ivonne Natividad González

La presencia de las políticas anticorrupción en los países de América Latina, y en particular México, se han incrementado en los últimos años. La creciente necesidad de especialistas, no solo en el combate y castigo de la corrupción, sino en su análisis y estudio, ha generado una necesidad de que ciudadanos mexicanos se especialicen en el tema, lo estudien, lo entiendan, lo analicen y lo combatan. Es interesante que muchas de las personas que se han visto inmiscuidas en estas tendencias son mujeres preocupadas por su país, por el México que le van a dejar a sus hijos y familiares, decididas a transformar el estigma de corrupción que pesa sobre nuestro país. Mujeres que, a pesar de sus múltiples roles, le apuestan a dar su esfuerzo extra para que México sea mejor. Y como lo menciona María Eugenia Butler, “hoy más que nunca la mujer debe jugar un papel fundamental en la lucha contra la corrupción, toda vez que, por naturaleza, es más sensible a las necesidades de los demás”.

La participación de las mujeres en la lucha contra la corrupción no es una cuestión simple de género, es una necesidad dado que diversos estudios de organizaciones internacionales han demostrado que la corrupción afecta más a las mujeres que a los hombres; que a pesar de que las mujeres perciben la corrupción igual que los hombres, ellas están expuestas a sufrir mayores impactos asociados al grado de impunidad que se vive en el país.

Según el estudio La Corrupción y sus Vínculos con el Género, una Aproximación al Caso Mexicano, de Yolanda Ramos Ruiz, existen dos hipótesis que se han desarrollado respecto a la participación de la mujer en las políticas anticorrupción. La primera es si la participación de las mujeres en altos puestos públicos tiende a disminuir la corrupción, y la segunda, si la corrupción afecta más a las mujeres que a los hombres, como anteriormente lo expresé.

Dollar, Fismas y Gatti demostraron mediante un modelo econométrico en 1999, que relaciona algunos índices de corrupción con la participación de las mujeres en los congresos o parlamentos, que existe una relación negativa entre la participación de la mujer y la disminución de la corrupción, es decir, que al lograr la participación de la mujer en altos cargos públicos se logra disminuir los niveles de corrupción. Los autores comentan que esto se debe a que los valores de honestidad y generosidad en las mujeres están más arraigados que en los hombres.

Por otro lado, respecto a la hipótesis de que si la corrupción afecta más a mujeres que a hombres, el estudio de Yolanda Ramos concluye que la mujer mexicana tiene mayor probabilidad de sufrir impactos debidos a la corrupción por la relación que existe entre el pago de sobornos y la ineficiencia del sistema judicial mexicano con la estadística de que la mayor cantidad de delitos en el país es contra mujeres. Es decir, la impunidad de los delitos cometidos contra mujeres y la no presencia de sanciones y castigos contra agresores dejan en indefensión a la mujer ante la corrupción.

Con base en lo anterior, es interesante saber que por primera vez en la historia de la Cámara de Diputados, 49% serán mujeres, 245 de los 500 diputados existentes. En cuanto a la Cámara de Senadores hay 65 hombres por 63 mujeres, es decir, 49% de los senadores en el país son mujeres.

Otro dato interesante es que la participación de la mujer en el recién creado Sistema Nacional Anticorrupción ha sido constante muestra de lo anterior, ya que quien presidió el Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción en su primer año fue una mujer, Jaqueline Peschard Mariscal, al término de su periodo, quien acaba de tomar protesta es Mariclaire Acosta Urquidi. Este Consejo en la actualidad es integrado por tres hombres y dos mujeres.

En el caso de Coahuila, en el Poder Judicial, a pesar de que la presidencia recae en la magistrada Miriam Cárdenas Cantú, solo tres de los 14 magistrados o magistradas son mujeres. En el caso del Poder Legislativo, hay 13 diputadas por 11 diputados, siendo ocupada la presidencia de este poder por un hombre, Jaime Bueno Zertuche. En el caso de órganos autónomos como el Instituto Coahuilense de Acceso a la Información, ICAI, y el Instituto Electoral de Coahuila, su conformación en cuanto a paridad de género es la siguiente: ICAI, cuatro hombres y solo una mujer, la comisionada Bertha Icela Mata Ortiz, este instituto es presidido por Luis González Briseño. En el caso del IEC, la presidencia es encabezada por Gabriela de León y hay cuatro consejeros hombres y tres mujeres. En el caso del Gabinete legal del estado de Coahuila, hay tres secretarias por 10 secretarios, solo las secretarías de Cultura, Fiscalización y Medio Ambiente son encabezadas por mujeres.

Como se puede observar, en Coahuila, a pesar de que ha habido avances en el posicionamiento de mujeres en puestos de importancia en la administración pública, sigue siendo una tarea pendiente, y ante la comprobación de diversos estudios que demuestran que la participación de la mujer en los altos cargos públicos disminuye la corrupción, sería importante redoblar esfuerzos para que el posicionamiento de la mujer en el servicio público en puestos importantes vaya en aumento en un corto plazo.

Vivimos un momento histórico en nuestro país, donde la corrupción y la impunidad ya nos sobrepasó, somos una sociedad asfixiada por este mal que se infiltra en todo. Este es el momento de seguir con esta activa participación y buscar entrar en los espacios que aún se nos rechaza, sabiendo que podemos generar grandes cambios, es momento de invitar a más mujeres a que se sumen a esta causa en común, de fortalecer las instituciones, de crear lazos, de actuar.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2