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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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18 Diciembre 2017 04:00:00
La Navidad que ya no es
No me diga que usted también es de los que piensan que todo lo pasado fue mejor, que comparten esos videos en los que se declaran como felices supervivientes de la educación en los años de su infancia allá por las décadas de los 60 a los 80 y que dicen que a pesar de que no teníamos muchas cosas como cinturones de seguridad, asientos para niños en los autos y frenos ABS, además de muchas otras cosas, éramos más felices porque todo era muy rudimentario y fácil de vivir.

Ese video (y sus posturas nostálgicas) deberían incluir la Nochebuena y sus correspondientes ceremoniales, previos y posteriores, en donde las posadas, la misma cena de Navidad, el Día de los Santos Inocentes, el fin de año y la llegada de los reyes magos tenían un estricto ritual que había de ser cumplido.

Incluso la cena de Nochebuena, con sus rezos, su entrega de regalos, la separación de los niños y los adultos, piñata y llegada del Santa Claus, que ya se posicionaba en el norte del país, todo estaba marcado por reglas de comportamiento, de las que pocos nos acordamos.

De estos cambios, del abandono de estas ceremonias, se quejan hasta los jerarcas de la Iglesia católica, porque seguramente ni ellos las siguen con la fe que les piden a los fieles que celebren.

La fiesta de la Natividad de Jesús el 24 de diciembre, que en ningún lugar de la Biblia aparece en señalado día, fue inventada o por el emperador Constantino hacia el año 330, o por el papa Liberio en el año 354, para aprovechar una popular fiesta romana: la del Sol Invictus, Mitra, de origen persa, que tenía un enorme número de adoradores, incluso entre los recién aceptados cristianos porque, como señala Alfred Loisy, la estructura ceremonial de una religión es preparada y condicionada por una tradición religiosa anterior. Y ahora paradójicamente la festividad recuperó su esencia pagana.

Ahora se espera con más ansia la venida del Santa Claus que el nacimiento de Jesús. Y si usted duda de que Santa Claus tenga mayor popularidad que Jesús, pregúntele a los niños cuál es la función de cada uno en la Nochebuena.

Además, las oraciones se volvieron canciones, y no precisamente villancicos, sino las de moda y se cantan con karaoke, lo cual permite que los coros vayan más o menos al mismo paso.

La cena de Navidad, tal vez la más bien surtida de todo el año, va a estar regada por abundante cantidad de bebidas alcohólicas, que ya no tienen nada que ver con el misterio de la transubstanciación, de la conversión en la sangre de Cristo, que si así fuera, el ritual se volvería en orgía de vampiros, por la cantidad de vino que se bebe esta noche.

En fin, que esta noche de paz y amor es la noche en que más depresiones, conflictos y malestares se experimentan, sobre todo al tener que repartir el tiempo entre la casa de la suegra y de la madrecita santa.

Esta noche, que debería ser una profunda reflexión de paz, está marcada con señales de tragedia: el Consejo Nacional contra las Adicciones informa que el consumo de alcohol aumenta 30% en esa temporada, lo que ocasiona serios problemas de salud, sociales y familiares.

Paradójicamente al sentido de noche de paz que tiene la Navidad, es una de las fechas del año que aumenta el número de accidentes, que más peleas se producen, que con mayor facilidad se puede fracturar la unión familiar y que ocasiona que en muchas personas se desencadene un trastorno depresivo de algún tipo.

Hay grupos más sensibles que otros, como los hijos de padres recién divorciados, cuando el divorcio fue violento; los ancianos, sobre todo aquellos que, habiendo sido en otros tiempos los organizadores de la festividad familiar, dejan de ser tomados en cuenta.

Y, por supuesto, las personas que ya cargan con problemas económicos o afectivos y que en estas fechas pudieran hacerse más dolorosos. Tienden a controlar su frustración y su angustia con el alcohol y el círculo se puede hacer dramático, aumentando la agresividad, la violencia y el dolor en sus distintas manifestaciones.

Advirtiendo los riesgos y desde aquí, les deseamos una feliz, prudente y sobria Navidad.
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