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Manú Dornbierer
Manú Dornbierer
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01 Abril 2017 04:00:00
La no intervención
“El no intervencionismo es la doctrina en política exterior que indica la obligación de los Estados de abstenerse o intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación. Se deriva de un principio del derecho internacional público, el principio de no intervención que establece la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos. Este principio de no intervención prácticamente equivale al de no injerencia en los asuntos internos de otro país”.

¿Lo sabrá Videgaray? ¿Habrá leído alguna vez la Doctrina Estrada el canciller, Luis Videgaray Caso, jefe de la política exterior de Peña? ¿Y su esposa y consejera, la ingeniera industrial, con cereza del pastel en Administración de empresas en Harvard, Virginia Gómez del Campo, prima ay, ay, ay de la grillísima senadora panista Mariana Gómez del Campo, experta en salones de belleza, y por supuesto también prima de la “candidata” Margarita ABC de Calderón ?

Todas las mujeres Gómez el Campo están en campaña, pero en el caso no dan muestra alguna de conocer la esencia de lo que ha sido el gran desempeño de México en materia de Relaciones Exteriores antes de que le cayera al país el chahuistle panista, encabezado en primera instancia por la naca brutal de principio de siglo que fue Marta Sahagún de Fox (ex Bribiesca aunque dijo El Vaticano, con todo y tres hijos verdaderos buitres del poder , que “el matrimonio no se consumó o consumió… “ o algo por el estilo) .

De haber sido bien informado por el clan Gómez del Campo, el canciller se hubiera visto obligado a explicar a su jefe Peña, que al parecer su “tapado” , que México no podía ni debía meterse en los problemas de Venezuela como todos los hoy alineados a USA-TRUMP o en realidad Hillary, autora de la decisión imperial de doblegar de nuevo a Suramérica que ya se les estaba saliendo del huacal con su Mercosur, con el Brasil de Lulla y de Dilma, con la Argentina de los Kirchner, el Uruguay del gran presidente Mojica, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Eco Morales y naturalmente la Venezuela de Chávez y luego de Maduro.

Por cierto hace un poco más de un año , Argentina se rindió ante el FMI con el presidente Macri y el resultado de este momento son más de seis cientos mil chés manifestándose en Buenos Aires contra el presidente y sus gringos. Brasil se tardó un poco más en la canallada contra Dilma y ya la gente tampoco soporta el derechismo cínico ambiente.

Pero volviendo a lo nuestro, el problema es que México no tenía que votar en pro o en contra de lo que los venezolanos (y los gringos que los acompañan indudablemente) han decidido hacer con el país suramericano. No es cuestión de que caiga bien o mal el presidente Maduro sino que la Cancillería Mexicana no debe intervenir en decisiones como la que tomó de apoyar a Capriles y demás robots , por su tradición de “no intervención” que le redituó tanto al país, al grado de ponerlo en las alturas de la diplomacia y la justicia mundiales y hasta le consiguió un (medio) premio Nobel.

Que el mundo entero esté contra TRUMP, presidente de USA _ o de una parte interna y muy ignorante de USA, porque en las abiertas costas no lo soportan_ es asunto muy diferente .

Estados Unidos sí que se mete hasta la cocina en todos los países, sí que impone y descompone en las elecciones de otros países. En América manejó siempre a los peores dictadores , pero de derecha todos. Y dado su inmenso poder tiene hoy una influencia catastrófica sobre el planeta entero hasta ponerlo en peligros de todo clase por sus intereses. Ah, pero eso, sí está literalmente escandalizada la gran nación porque los rusos intervinieron en sus grotescas elecciones recientes.

LAS DOCTRINAS MONROE Y ESTRADA
“ La Doctrina Monroe es el nombre que reciben los planes y programas políticos que inspiraron el expansionismo de los Estados Unidos de Norteamérica, tras la incorporación de importantes territorios que habían pertenecido al imperio español y en su dialéctica con las realidades imperiales entonces actuantes –Gran Bretaña, Rusia, Francia, etc. .–, sintetizados por el presidente Monroe en su intervención del 2 de diciembre de 1823 ante el Congreso norteamericano, y que se pueden resumir en tres puntos: NO a cualquier futura colonización europea en el Nuevo Mundo, abstención de los Estados Unidos en los asuntos políticos de Europa y no a la intervención de Europa en los gobiernos del hemisferio americano”. (filosofia.org) ¡Ya todo cambió!

En México, la Doctrina Estrada surgió un siglo después . El 27 de septiembre de 1930. Genaro Estrada, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Pascual Ortiz Rubio, envió una carta a todos los embajadores del país obviamente en el extranjero. En ella les refirió al gran principio que sería conocido como su Doctrina.

En ella queda clarísimo el principio de no intervención en que se basaría desde entonces la política exterior de México, para contrarrestar el enfoque de James Monroe, que quiso detener a las potencias europeas para que dejaran de meterse en sus ex colonias recientemente independizadas e inventó para tal efecto el célebre chiste de “América para los Americanos”, dizque para evitar que quisieran seguir interviniendo en los países recién creados en América, pero resultó otra cosa. Monroe solo logró hacer creer a sus compatriotas, hoy llamados estadunidenses porque ni nombre le pusieron a su país, que “americanos” eran solo ellos y los demás habitantes del Continente, sus “purititos gatos”, diríamos en buen mexicano. ¡Y a explotarlos A TODOS, United Fruit a la cabeza!

De ahí viene que nos hayan robado hasta el nombre a los AMERICANOS DE TODO EL CONTINENTE. y para que no se notara tanto, inventaron ese otro cuento de “Las Américas” en plural, las tres Américas. Y aún hubo más “discriminaciones”, hicieron lo posible por sacar a México de Norteamérica en donde está geográficamente hablando, y mucha gente en el mundo lo ubica en Centro América. No es desdoro , pero es falsedad.

Solo fue el primer paso. Les gustó tanto el invento que lo ampliaron al mundo y empezaron a meterse- y a abrir mercado por supuesto _ en los países más lejanos y estrambóticos, con conocidos efectos, desde sometimiento alimentario hasta cultural.

Debió aprovechar el señor Estrada, para cambiar de paso el nombre formal de nuestro país “Los Estados Unidos Mexicanos”, por el de México, como es conocido.

La Doctrina doctrina establece que ante la existencia de gobiernos extranjeros y actividades emanadas de ellos, México no se mostraría partidario de emitir juicios al respecto. Ya que esta practica se considera denigrante, en el principio de que menoscaba la soberanía de tales estados. Además se establece que México tan solo se limitará a mantener o retirar a sus agentes diplomáticos en otras naciones, así como aceptar o seguir aceptando, según se considere necesario, a representantes extranjeros.

Así se fundamenta, para México, un principio de no intervención en el cual este país no se considera en capacidad de juzgar, aprobar o desaprobar a otras naciones. El cumplimiento riguroso de este principio le dio a México un prestigio internacional y un status especial dentro de la política exterior que pocos países tuvieron.

Échele un ojo , Canciller, y platíquele a la muchachas Gómez del Campo.

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