×
Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
ver +

" Comentar Imprimir
13 Febrero 2017 04:00:00
La otra rebelión (II)
La renuncia de Luis Efrén Ríos a la dirección de Jurisprudencia de la UAdeC fue contra la voluntad del gobernador Rubén Moreira, igual que la de María Esther Monsiváis a la Secretaría de Infraestructura. Ambos desempeñaban funciones más allá de las formales, razón por la cual perdieron sus puestos, pero no línea directa con el Palacio de Gobierno. Ríos fue nombrado director de la Academia Interamericana de Derechos Humanos y Monsiváis funge como secretaria sin cartera en el PRI.

Las defenestraciones de Ríos y Monsiváis respondieron a diferentes motivos, pero ocurrieron en el mismo contexto de una sucesión estatal ya de por sí complicada. La permanencia de ambos implicaba no sólo conflictos para el gobierno y la UAdeC, sino también riesgos para las elecciones del 4 de junio. Rubén Moreira debió asimilar el golpe. En el caso de Monsiváis, para no atraer más reflectores por las empresas fantasma, cuya investigación aún sigue pendiente; y en el de Ríos, para evitar contagios y no someter a la Universidad a mayores tensiones políticas.

No debería ser así, pero la UAdeC todavía forma parte del tablero político del estado. La reelección de Blas Flores y la designación del exrector y diputado José María Fraustro como coordinador de la campaña del virtual candidato del PRI al Gobierno, Miguel Riquelme, forman parte del acomodo sucesorio. Ríos, al parecer, no era un mal director. Sin embargo, su cercanía con el poder (Rubén Moreira) y su distanciamiento de la base estudiantil más politizada de la Universidad, crearon vacíos y al final provocaron su caída.

Otro error de Ríos fue reproducir en Jurisprudencia el modelo cerrado y excluyente del Gobierno del Estado, donde la concentración de privilegios descontenta a la mayoría, genera resentimiento (¿de dónde, por ejemplo, salieron las facturas de las empresas fantasma, sino de la Secretaría Finanzas?) y alienta la disidencia. Ríos acumulaba ingresos por más de 130 mil pesos mensuales. Ganaba más que el Gobernador, cuyo sueldo oficial ronda los 90 mil pesos en el mismo periodo.

Ríos se durmió sobre sus laureles. Supuso que el ostensible apoyo del Gobernador y la estructura universitaria bastarían para superar cualquier tempestad y nombrar sucesor. La disidencia, de la cual forma parte Óscar Nájera –catedrático de Jurisprudencia y magistrado del Tribunal Superior de Justicia– y descendientes de antiguos caciques de la Facultad, aprovechó la situación y dio un golpe de timón. En esa circunstancia, el Gobernador tenía dos caminos: 1. Imponer su influencia en la UAdeC para sostener a su aliado; y 2. Conformarse, aceptar la derrota y ver esta vez los toros desde la barrera para evitar que el conflicto se extendiera a otras áreas de la Universidad.

El Gobierno y el PRI deben aprender la lección. Si el ejemplo de Jurisprudencia se extrapola a las votaciones para Gobernador, el futuro puede ser catastrófico para ellos. El apoyo de Rubén Moreira a Miguel Riquelme tiene cargas positivas y negativas. En el estado –igual que en la Facultad– existen condiciones para el cambio: malestar contra el grupo en el poder y sus excesos, disidencia creciente en sectores en apariencia controlados –priistas, burócratas, profesores…– y oposición de figuras históricas –políticas y empresariales– al proyecto sucesorio. Si Riquelme se confía, como lo hizo Luis Efrén, el resultado en las urnas será el mismo: la alternancia.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add