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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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12 Noviembre 2017 04:00:00
La otra Segunda Guerra Mundial
En la Argentina de 1939 se vivió otra Segunda Guerra Mundial que involucró argentinos, cubanos, polacos y –por supuesto– alemanes, pero está batalla no se libró con rifles y cañonazos, sino con caballos y alfiles sobre los 64 escaques de un tablero de ajedrez.

El Campeonato Mundial de Ajedrez de Buenos Aires es el punto de partida para la novela de Ariel Magnus: El que Mueve las Piezas. A través de los supuestos diarios de Heinz Magnus (abuelo del escritor) seguimos la conspiración para tratar de sabotear el torneo y evitar a toda costa la victoria del equipo alemán.

Heinz Magnus, aficionado al ajedrez, Sonja Graf, una excéntrica ajedrecista alemana y Yanofsky, un periodista deportivo que es obligado (contra su voluntad, pues no considera al ajedrez como un deporte) a cubrir las noticias del Campeonato Mundial, son los protagonistas que van tejiendo la historia y lo mismo se entrevistan y conversan con celebridades del ajedrez como Tartakower, Keres, y Capablanca, hasta con personajes ficticios como Mirko Czentovic, inventado por Stefan Sweig para “La novela de ajedrez”.

A través de las 275 páginas, los personajes plantean los debates a los que todo ajedrecista se ha enfrentado al menos una vez: ¿puede llamarse deporte al ajedrez?, ¿la inteligencia artificial nos rebasará algún día?, ¿vale la pena fomentar los aspectos bélicos del juego?, ¿podrá algún día la humanidad superar la guerra y establecer una nueva forma de solución de conflictos a través del pensamiento?

Con saltos desde lo histórico a lo fantástico la narrativa rompe las propias fronteras del libro, estableciendo por igual diálogos entre los personajes, entre el escritor y el lector y entre el escritor y su abuelo. 

Como un laberinto borgiano el libro recorre las ideas, pasiones y aflicciones políticas de los personajes: ante la incertidumbre de la guerra y del panorama internacional, los ajedrecistas viven una doble batalla: la primera expuesta sobre el tablero y la segunda ante el desconcierto por su futuro y su patria.

“Dios mueve al jugador y este la pieza. / ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza / de polvo y tiempo y sueño y agonías?”, escribió el poeta Borges y con esta idea flotando en la atmósfera de la historia, también nos preguntamos ¿de quién es la mano que escribe esta novela?... la de Ariel a través de los diarios de su abuelo, o la de Heinz a través de la mano de su nieto. 
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