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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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04 Febrero 2017 04:07:00
La peor parte se la llevan los migrantes
Desde hace dos décadas, aproximadamente, una fuerte estigmatización se fue forjando contra las personas migrantes. Los crímenes perpetrados contra, por y entre migrantes consiguieron criminalizarlos y/o victimizarlos, marginándolos a la reducida benevolencia que reciben en su paso por nuestro país, pues mientras la corrupción e impunidad se acrecienta, situación que nos afecta a todos, las personas migrantes se llevan la peor parte. Desde que el humano anda en el mundo, lo natural es persistir en la búsqueda de la sobrevivencia y la felicidad. Los humanos migraron hacia el sur para no morir víctimas de las inclemencias del clima, para conseguir alimento, armas, cazar y no sucumbir ante los depredadores o tribus contrarias, para comercializar y salvarse de pandemias; hubo personas que migraron tras la búsqueda de la fuente de la juventud, del polvo amarillo; hasta para morir o por amor uno deja todo y se va.

La movilidad humana es parte inherente al ser humano y hasta hace muy poco tiempo este asunto de migrar y migrantes era un tema simple de todos los días. En los siglos 19 y 20 la gran depresión económica y las guerras mundiales propiciaron mucha migración, millones sobrevivieron en países lejos de los suyos.

De pronto, escoceses, irlandeses , ingleses, italianos, belgas, alemanes, polacos, austriacos, chinos y japoneses encontraron un refugio en América. Sin embargo, hoy en día, quizá por la sobrepoblación mundial o la falta de un sentido humanitario, los migrantes son seres repudiados. Cuando la violencia y las carencias del país de origen orillan a migrar buscando un mejor futuro, el migrante es visto a su paso como delincuente.

Existen muchos enfoques de análisis sobre el fenómeno migratorio; sin pretender ahondar en el asunto, Human Rights Watch llevó a cabo varias misiones de investigación en 2015 para examinar cómo México está aplicando su propia legislación y las normas internacionales en su trato a los migrantes procedentes de América Central, especialmente sobre la niñez migrante:

“Nuestra investigación encontró grandes discrepancias entre la ley de México y la forma en que se aplica. Niños que podrían cumplir los criterios para recibir asilo afrontan múltiples obstáculos a la hora de presentar su solicitud desde el momento en que son detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM). Tal y como nos aseguró un funcionario del ACNUR, el mayor problema en México no es el procedimiento (de asilo) en sí, sino el acceso al procedimiento”.

Por otra parte, Alejandro Hernández, escritor coahuilense, en 2013 escribió un libro titulado Amarás a Dios Sobre Todas las Cosas, publicado por Tusquets Editores. Este libro documenta 5 años conversando con cientos de centroamericanos indocumentados en su travesía hacia Estados Unidos, difícilmente escuchará la voz del narrador, no son historias, sino retratos que se fijan en la memoria, arroja al lector a escenas perceptibles de nuestra cultura, hasta que… estas son impenetrables.

“… y todos los días alguien llegaba a preguntarme por el migrante fugitivo. No lo conozco, no sé, no tengo idea. Era un migrante nada más. Pero qué migrante, de dónde era, dónde quedaron de verse. Era menos que un migrante, le dije al jefe de la Policía, No seas pendejo, me dijo el jefe, no hay nada menos que un migrante. Y si no era migrante, entonces qué era. Las palabras le supieron a vómito a mi papá. Era nadie, les dijo”.

Antes de la vida con Trump, en México escuchamos el crepitar de lo que sería la avalancha migratoria, por lo que los gobernadores fronterizos de Tamaulipas, Chihuahua, Baja California, Nuevo León y el presidente de la Conago, el gobernador del estado de Morelos, se reunieron y crearon, la Alianza Política de la Frontera Norte, para tomar acciones inmediatas en beneficio de la masiva deportación de migrantes y en defensa de sus derechos humanos, pero esta reunión se formó sin la presencia de la gobernadora de Sonora y, sorpresivamente, del gobernador de Coahuila. “¿Y eso, tú?”, se pregunta la gente. Será que va perdiendo protagonismo en los asuntos que alguna vez le parecieron tan relevantes en su Gobierno a saber.

Parafraseo al “Príncipe de la Canción”, José José: “Lo que un día fue no será”. Y sin ahondar en el asunto, según el informe de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC) de las recomendaciones emitidas en el 2016, el porcentaje de cumplimiento general de los puntos recomendados es inferior al 15%, es decir: existen pendientes de cumplir el 85.66 por ciento.

Recordemos, todo está escrito: el eje rector del Gobierno que está por concluir son los derechos humanos. Antes de ser gobernador Rubén Moreira, y mientras se desempeñó como diputado federal, presidió la Comisión de los Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Con esos antecedentes, para un Gobierno encabezado por una persona que se envanece por defender los derechos humanos, los resultados arriba mencionados lo hacen quedar muy mal parado, y a su “gallo” también.
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