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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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11 Diciembre 2019 04:08:00
La personalísima historia de García Luna con Coahuila
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Coahuila tiene su historia particular con Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), arrestado el lunes en Dallas, Texas, por tres cargos de “conspiración para distribuir internacionalmente cocaína”, y uno más por declaraciones falsas.

Pero primero el contexto: se trata, para dimensionarlo políticamente, de la detención más importante de la última década. Por encima, incluso, de los exgobernadores encarcelados por hechos de corrupción en el sexenio de Peña Nieto, o de la misma Rosario Robles; única secretaria de Estado recluida en la historia contemporánea. Su trascendencia radica en la tesis que se puede inferir con los datos expuestos a través de un comunicado de prensa por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en específico del fiscal para el Distrito Este de Nueva York, Richard P. Donoghue: el Gobierno del Presidente que “declaró la guerra al narco” era, en realidad, un narcogobierno.

En otras palabras: en el país de las narcoseries y la narcocultura, hasta hoy se presenta la evidencia legal más relevante de la narcopolítica. García Luna, por consecuencia, será juzgado en Brooklyn como en su día lo fue Joaquín “El Chapo” Guzmán, en cuyo juicio (2018) se presentaron testimonios que lo incriminan. Concretamente dos sobornos del cártel de Sinaloa, uno en 2005 y otro en 2007, el primero por 3 y el segundo por 5 millones de dólares, a cambio de protección para sus actividades.

Así, mientras las acciones contra la delincuencia eran unas a ras de suelo, reducidas a combatir fuego a fuego grupos paramilitares creados indirectamente por el mismo Estado, el Policía Federal número uno de la nación rendía cuentas a un Estado supranacional. Metaconstitucional.

Radicado en Florida, desde donde ofrecía supuesta “consultoría” en temas de seguridad a través de su empresa GLAC Consulting, fue titular de la Agencia Federal de Investigaciones de 2001 a 2005, durante la presidencia de Vicente Fox. Ahí comenzó todo. Lo que el Departamento de Justicia define como “una operación criminal, organizada, sistemática y transnacional, perpetrada de 2001 a la fecha”, y por la cual estima de 10 años de prisión a cadena perpetua.

Como se recordará, García Luna era responsable de la seguridad nacional cuando sucedió la masacre de Allende (del 18 al 22 de marzo de 2011). Dicho de otra forma: cuando el Estado mexicano abandonó a su suerte regiones enteras. Cuando cedió al crimen organizado el monopolio de la fuerza. El origen de la descomposición social como consecuencia de la descomposición política. Y no al revés.

Sin embargo en La Laguna también hace aire. En su libro El Último Infierno (Mis historias negras desde Puente Grande), conocido como Los Malditos 2 (2016), el periodista Jesús Lemus Barajas, narra su estancia en el reclusorio penitenciario federal de Jalisco, sitio donde fue internado de 2008 a 2011, e insólitas revelaciones de los criminales más peligrosos del país, sus compañeros de celda.

De primera mano, y en primera persona, en el Capítulo I titulado Un Lugar Cómodo para el Grande”, expone un triángulo de colusión entre Felipe Calderón, Genaro García Luna y Guillermo Anaya Llamas, excandidato del PAN a la gubernatura de Coahuila en 2011 y 2017 (citado en su etapa de Presidente Municipal de Torreón y posteriormente senador), con el excuñado de Anaya, Sergio Villarreal, “El Grande”, que permitió a este último controlar el trasiego de drogas en la Comarca Lagunera mediante un grupo delictivo integrado por exescoltas de García Luna, uno de los cuales mantenía enlace directo con este.

Ojo: no se trata de testimonios judiciales con la intención de modificar una sentencia, sino de historias personalísimas contadas a través de relatos vivenciales en el horror de la prisión. Ahí su valor.


Cortita y al pie

Ahora bien, el tema puede ser visto desde una perspectiva geopolítica ligando sucesos y circunstancias de los últimos días. Me explico. Asila México al presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales. Trump amenaza con intervenir en México usando como coartada el extrañísimo caso LeBarón, ocurrido encima del yacimiento de litio más importante del país. Evo Morales, incomodó a Estados Unidos entre otras cosas por sus políticas con el litio, abandona nuestro país el mismo día que cesa la intención de combatir narcotraficantes en calidad de terroristas. Como colofón, el Senado en Estados Unidos acuerda ratificar el T-MEC con México y Canadá, y el mismo día su Departamento de Justicia detiene a Genaro García Luna en Texas.


La última y nos vamos

Por lo demás, no sorprende sea Texas el brazo ejecutor de la justicia. Siempre Texas. Lo mismo con Javier Villarreal o Jorge Torres que con Rolando González o Manuel “El Mono” Muñoz. Y ahora, en Dallas, cayó García Luna. Personajes de una u otra forma relacionados con la entidad.

No hay duda: a cada cerdo le llega su San Martín… aunque aún es grande la porqueriza. Por ello más de uno desearía se produzca un efecto dominó en forma ascendente, descendente y colateral.
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