×
Cristina Orozco
Cristina Orozco
ver +

" Comentar Imprimir
12 Agosto 2017 04:08:00
La política de los chimpancés
Ahora que está por definirse si la elección se la va a quedar el PRI o gana la impugnación el Frente Ciudadano y que empiezan a destaparse los presidenciables del 2018, se habla de alianzas, de quitar candados y transformar estatutos partidistas, comparto lo abordado en una cátedra, la política desde una perspectiva etológica, por la maestra y escritora Ikram Antaki.

El doctor Frans de Waal, de origen holandés, es un renombrado investigador, escritor y especialista en piscología de la conducta, primatología y etología –quizá conozca algunos de sus libros– es autor de: El Bonobo y los 10 Mandamientos, La Edad de la Empatía, El Mono que Llevamos Dentro, entre otros. Su libro La Política de los Chimpancés narra las rivalidades sexuales, las estrategias para formar alianzas con el fin de manipular a los miembros de la comunidad, el combate por tener el poder, las amistades y tratos que forjan, con gran inteligencia cognitiva para no dividir al grupo, en general, presenta una visión que resulta imposible no relacionarla con las conductas humanas. En palabras, de Frans de Waal, “si tomamos la famosa definición que Harold Lasswell dio de la política como un proceso social que determina ‘quién gana qué, cuándo y cómo’, no hay ninguna duda de que los chimpancés encajan en ella… Las raíces de la política parecen más antiguas que la humanidad”.

Al punto: la etología estudia el comportamiento espontáneo en el ambiente natural del individuo. Los etólogos dedican décadas estudiando el comportamiento científico de los animales: observan, perciben y registran sus hallazgos. En toda especie que destaque por su sociabilidad existe un sistema de organización que disminuye los conflictos de la coexistencia, éste es el caso de nuestros primos los chimpancés. La investigación concluye que los chimpancés y los humanos tenemos en común casi el 99% de la secuencia básica del ADN.

¿Cómo transcurre la política de los chimpancés en la lucha por el poder?

Cuando en una comunidad el “macho alpha” empieza a envejecer, trastabilla, se cae, se le va el aliento o batalla para librar una pelea, surgen jóvenes ambiciosos que se hacen notar. A través de sonidos, presumen sus habilidades y fuerza, tratan de intimidar a sus rivales. Primero, se ganan unas buenas palizas del macho dominante y de sus aliados. La comunidad los ignora, pero después de un tiempo forman alianzas, así causan mayor conmoción y logran retar al líder dominante.

En este lapso abunda la incertidumbre en la comunidad a falta de autoridad. Los chimpancés hembras se desconciertan al no saber quién se va a encargar de sus asuntos y entre ellas pelean hasta derramar sangre, pues el privilegio sexual es una de las conquistas más valiosas en la sociedad. Las batallas entre los “machos alphas” no son a muerte, ellos pelean sin morder, respetan límites –algo parecido sucede en las campañas políticas. Si el joven chimpancé gana la batalla, es como si el PRI se fuera del poder, aunque no se va del todo, primero, busca alianza con el que quedó en tercer lugar para derrocar al joven, si no hay o no pueden aliarse, se convierte en asesor de campaña.

Este periodo es muy estresante para los aliados del chimpancé mayor, incluso durante la campaña lo abandonan para irse con el joven. Ellos son los primeros en darse cuenta de que deben cambiar de bando y se les denomina los invertidos. Finalmente, las hembras de la comunidad, es decir, el pueblo, decide quién se queda en el poder. El trabajo principal del líder consiste en proteger a la comunidad y juntar comida. No tener el monopolio de los alimentos sino el poder de la distribución para no permitir que impere la crisis. Trabajo fallido de nuestros gobernantes. Cuando entre chimpancés se violan los acuerdos, lo segregan y, según el delito, tras mediación, puede surgir una reconciliación; si es grave, sencillamente, lo liquidan.

La maestra Antaki, tuvo razón al concluir que, a pesar de los siglos transcurridos, no hemos inventado nada. La política no es un arte, como nos han hecho creer, ni es una ciencia, como la estudian en la universidad; simplemente es codificación y herencia genética.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add