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05 Julio 2018 04:00:00
La prevención es gris
Por Jesús Carlos Mena

Nunca en la historia de Saltillo, el robo a negocios a través de diversos modos de operar se hizo tan grave como en los últimos años, el abuso de confianza, el fraude y el robo con y sin violencia han hecho de la vida de un comerciante un suplicio.

La prevención del delito de parte de la Policía Municipal nunca fue tan poco eficiente como en los últimos 10 años, y las estadísticas evidencian la inacción y carencia de estrategia preventiva contra los delitos patrimoniales en los negocios.

Ahora una banda de mujeres, mejor conocida como “Las Cariñosas”, adquirió fama en la ciudad, las autoridades las encarcelaba, pero salen, son libres a unas horas o días de permanecer encarceladas, nadie las frena.

Son reincidentes criminales y eso no importa, porque pagan su multa y salen para seguir con su vida de abusos con los comerciantes, a quienes roban de manera reiterada.

La Cámara de Comercio de Saltillo denunció que hay bandas de farderos que vienen de Torreón a robar a la capital del estado y lo hacen con toda impunidad, porque traen hasta sus propios abogados que los liberan en horas.

Mire usted, las cifras que da a conocer el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, al mes de mayo de 2018 en Coahuila se han concretado 569 robos contra negocios, de los cuales 187 han sido con violencia y 382 sin violencia.

En 2017, el robo a negocios sumó mil 396 actos, de los cuales 473 se perpetraron usando la violencia contra trabajadores, clientes y propietarios de negocio, y 923 fueron sin violencia, aunque sí violentaron los accesos a los negocios en Coahuila.

Hoy la inseguridad es tangible, tan palpable, que comerciantes amigos míos no abren sus negocios cuando las cámaras del circuito cerrado de televisión no funcionan, porque el robo hormiga que hacen los farderos es irrefrenable.

Ahora las autoridades municipales tienen patrullas estacionadas en las tiendas de conveniencia y de periodo en periodo pasan los policías municipales a que los encargados de esas tiendas les firmen su vigilancia.

La pregunta entonces, ¿sólo las tiendas de conveniencia son asaltadas? ¿Sólo las tiendas de conveniencia pagan impuestos? ¿Los comerciantes locales que hemos sido asaltados y que pagamos impuestos no podemos contar con la misma vigilancia?

De esta manera, diferenciando a quién sí se le da seguridad, y a quién no se le proporciona este derecho escrito en la Constitución Política de México, el comercio de Saltillo enfrenta robos de bandas de farderos, abusos de confianza, fraudes y asaltos, pero sin consecuencias para los ladrones y las pérdidas económicas para el comercio local es millonario al sumar todos los atentados contra el patrimonio.
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