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Vicente Bello
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04 Mayo 2019 04:00:00
La reforma educativa, según la calderonista Josefina Vázquez Mota
En la presentación de las más de 30 reservas, dijo el Pan en voz de Josefina Vázquez Mota -secretaria de Educación Pública en el sexenio de Felipe Calderón- sobre la reforma constitucional en materia educativa (que al final por ausencia de uno de Morena se fue a un próximo periodo extraordinario)

“Recientemente el secretario de Educación Esteban Moctezuma, dio a conocer una modificación en las normas que rigen a la Secretaría de Educación en materia de evaluación, aprendizaje, acreditación, promoción, regularización y certificación al señalar que no va a haber niñas ni niños reprobados de preescolar, hasta tercer año de primaria”.

“Quiere decir que las niñas y los niños pasarán primero, segundo año de primaria sin tener que pasar por un proceso de evaluación”.

“Por supuesto que venga a hablar por el interés superior de las niñas y de los niños, cómo construir un mejor país y cómo hablar de educación destruyendo el mérito, como hablar de los niños como titulares de derechos si no hablamos también de las obligaciones”.

“Es en primer año de primaria y en segundo año de primaria, y aquí hay maestras y maestros muy conocedores donde se desarrolla la capacidad de lectura, de escritura y de lógica matemática”.

“Aprobar sin consecuencias, sin incentivos correctos, a todas las niñas y los niños es condenarlos el resto de su educación al no tener los conocimientos y las bases necesarias para construirse en mejores ciudadanos y en mejores personas”.

“Sabemos de muchos casos que llegan a la preparatoria, a la universidad con grandes deficiencias de lectura, escritura y en lógica matemática”.

“Por supuesto coincido con el secretario, en cuanto a que las niñas y los niños requieren acompañamiento de los padres y que es una responsabilidad compartida; que las escuelas, las maestras y los maestros no son ni deben ser los únicos responsables; que las escuelas no son también centros de cuidado cuando se renuncia a este o a la formación en las familias”.

“Pero, senadoras y senadores, enseñar a las niñas y a los niños de México el pase automático desde primero y segundo de primaria, sin límites ni consecuencias, es destruir ciudadanía”.

“Hay una diferencia fundamental entre ser un habitante y ser un ciudadano, la educación no solamente es para aprender a leer, a escribir, matemáticas, civismo”.

“¿Cómo hablar de civismo con pase automático? Si el civismo es la capacidad de ser un ciudadano y pensar no solamente en uno sino en los otros”.

“Hago un llamado a todas y a todos ustedes, no estamos aquí presentando estas reservas solo porque somos ahora oposición, estamos aquí presentando estas reservas, porque las niñas y los niños no tienen partido y quitarle el derecho a una niña o a un niño de aprender a leer, a escribir, de pensar con lógica matemática es condenarlo el resto de su vida a la imposibilidad de integrarse y de tener un desarrollo pleno de sus capacidades”.

“Y termino mi intervención, Presidenta, parafraseando lo que acaba de venir a compartirnos el presidente del Instituto Nacional Electoral, que conforme crecen las niñas y los niños pierden la indignación frente a la violencia y al daño”.

“Y termino como empecé: detrás de cada artículo hay millones de niñas y niños esperando o les enseñamos el valor del mérito de las consecuencias de los límites, así como del amor y la construcción de la paz y del esfuerzo, o no pidamos un México exitoso y un México que vaya hacia el futuro, cuando atrás de este artículo se destruye el mérito y los incentivos correctos, cuando detrás de este artículo no hay consecuencias para el esfuerzo o simplemente para la renuncia a la responsabilidad”.

“¿Para qué venimos al Senado si no contribuimos a construir y fortalecer ciudadanía? Por el interés superior de las niñas y los niños, los invito a que reflexionemos y tomemos decisiones sobre este artículo 3º, fracción IX, inciso c) que va más allá de cualquier partido político y que se llama México, y futuro para millones de niñas y de niños en el país”.

Otra reserva del Pan la hizo Guadalupe Murguía, quien dijo: “En materia de educación superior la reforma esta que estamos analizando, tiene dos características fundamentales: La universalidad, es decir, que la educación superior será obligatoria por lo que corresponde al Estado, quien deberá brindar las condiciones para que los jóvenes puedan acceder a educación superior y la gratuidad”.

“Evidentemente no hay quien se oponga ni a la universalidad ni a la gratuidad, creo que todos aspiramos a que a través de la educación podamos tener mejores oportunidades de vida, de acceso a la educación, y de desarrollo personal y humano, pero el gran reto en esta materia es como hacer realmente efectiva esta universalidad y esta gratuidad en la educación superior”.

“Sorprende la valoración que se hizo el Centro de Estudios de Finanzas Públicas, que concluyó que esta reforma no tiene ningún impacto presupuestario en ninguna materia”.

Era un discurso matrero, el del panismo. Así lo juzgaban los de Morena. Un discurso hipócrita. Sorprendía Josefina porque desde sus tiempos de Secretaría de Educación Pública, los niños de preescolar, primero y segundo de primaria no reprueban grado. Y de Murguía, se sorprendían que estuviera el panismo tan preocupado por la educación superior cuando fueron sus gobiernos, el de Fox y Calderón, los que más obstaculizaron en esta etapa contemporánea a las universidades públicas, con reducciones históricas en sus presupuestos, en los dos sexenios panistas.
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