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Federico Muller
Federico Muller
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12 Enero 2018 04:00:00
La reforma fiscal en EU y su temporalidad
Se han escrito muchos artículos periodísticos sobre la reforma fiscal promovida por el Gobierno estadunidense. En esta ocasión, este artículo habla sobre el carácter temporal de las mermas impositivas a las familias. Casi siempre las propuestas presidenciales sobre rebajas de impuestos a la población son bien acogidas, particularmente por los sectores que se verán beneficiados.

El caso más reciente que recuerdo es el de Estados Unidos, país que acaba de aprobar reformas estructurales en su sistema fiscal. Las cámaras de Representantes y de Senadores, en una votación cerrada, dijeron que sí a las propuestas de Donald Trump, las cuales representarán en 2018 alrededor de 1.5 billones de dólares que dejará de percibir el fisco de los contribuyentes, y que muy probablemente será financiado con deuda. Los asesores económicos del presidente Trump han concebido la reforma impositiva como el detonante para generar más empleos y crecimiento económico, que compensarán en el mediano plazo la pérdida de recursos fiscales.

Aunque para la mayoría de los críticos y analistas económicos ha pasado inadvertido el carácter temporal de los recortes de impuestos a las familias e individuos estadunidenses, es necesario mencionar que su limitado horizonte de tiempo puede truncar los propósitos más nobles de los creadores de los cambios fiscales. En materia económica es muy importante revisar la reacción de los consumidores ante los cambios en el régimen impositivo.

La evidencia empírica señala que, en décadas pasadas, en la economía estadunidense hubo modificaciones en impuestos, deducciones e incentivos fiscales, y lo que esperaba el Gobierno no se cumplió: el comportamiento de las personas no correspondió con las expectativas que tenían los responsables del erario. Un ejemplo de ello, que ilustra la mayoría de los manuales de macroeconomía: en 1968, el presidente de EU, Lyndon B. Johnson, incrementó la tasa impositiva para desalentar la demanda agregada de la sociedad americana; con los recursos fiscales obtenidos, el Gobierno financiaría la guerra en Vietnam. Pero los consumidores, al darse cuenta de la temporalidad del tributo, siguieron gastando lo mismo en consumo. Para seguir con los ejemplos, en 2001 y 2008 se llevaron a cabo sendas rebajas impositivas temporales en Estados Unidos, cuando las actividades económicas estaban sin crecimiento. Se pensaba que con el mayor ingreso disponible de las familias, su consumo iba a aumentar, sin embargo no sucedió así, en lugar de gastarlo, el excedente monetario se ahorró.

El caso de Japón. Durante las últimas décadas, la economía japonesa ha caído en recesiones que le han impedido tener el crecimiento de los años 70 y 80 del siglo 20. En 1996, el Gobierno nipón formuló una rebaja impositiva también de carácter temporal, para alentar el consumo, pero la terca realidad se impuso sobre los planes gubernamentales: el consumo no aumentó, o si lo hizo, fue marginal.

Así, para ver los efectos de las reformas fiscales propuestas por el presidente Donald Trump, se debe recurrir a la historia económica y esperar un periodo razonablemente largo para conocer el verdadero comportamiento del consumidor estadunidense.
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