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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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06 Mayo 2018 03:00:00
La sicología en el ajedrez
Aunque el ajedrez es conocido como “el juego ciencia”, no podemos deslindarnos de los aspectos sicológicos que infieren en el resultado de una partida. El estado de ánimo, la rivalidad con cierto jugador o los problemas personales pueden afectar significativamente nuestro nivel de juego.

El doctor Emanuel Lasker, conocido como el último romántico, fue uno de los principales precursores de desarrollar una teoría sicológica relacionada al ajedrez; para estudiar cómo todos esos factores influían en la calidad de juego.

Hace justo un año terminé el peor torneo de mi vida: hice 0 puntos. Ni siquiera las partidas donde salí con ventaja de la apertura conseguí imponerme. Fue una gran sorpresa para todos. Yo misma me desconocía.

Cómo podía ser capaz de echar por la borda todo un rudo entrenamiento y preparación. Las derrotas venían una tras otra. Nadie se lo explicaba.  Sucedió que en ese entonces acababa de terminar con un tipo con el que salía y no importó cuánto traté, la situación se impuso sobre mí y no fui capaz de concentrarme en el tablero. Puede sonar algo tonto ahora, pero visto a la distancia comprendo que una decepción amorosa y un torneo de ajedrez no son buena combinación.

El ajedrecista requiere una gran capacidad de abstracción para ignorar lo que sucede a su alrededor y enfocarse sólo en lo que sucede con los trebejos. Lasker comprendió esto y su estilo de juego es uno de los más variados que encontramos. Dependiendo de su contrincante efectuaba determinadas jugadas para incomodarlo y orillarlo a sentirse fuera de su zona de confort.

En uno de sus análisis comentó “Esta jugada es muy fuerte contra Tarrasch, pero sería un grosero error contra Janowsky”. Lasker no sólo conocía bien a sus rivales, sino que se conocía bien a sí mismo. Hasta dónde podían llegar sus fuerzas y cuáles eran sus propios
límites.

Lasker es el campeón mundial que logró retener el título durante mayor tiempo, desde que se lo arrebató a Steinitz en 1894 y hasta que lo perdió en 1921 contra Capablanca; 27 años como campeón del mundo. Las pruebas demuestran que no hay que demeritar la sicología en el ajedrez.



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