×
JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
ver +

" Comentar Imprimir
01 Marzo 2018 04:00:00
La soberbia de saberse necesario
Una autoestima exagerada es la que tienen los trabajadores de la Región Sureste de Coahuila. Hoy, los habitantes de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga tienen el privilegio de escoger en dónde trabajar, resultado de la abundancia de posibilidades de encontrar un empleo.

En el ejército de personas que buscan trabajo en el sureste de Coahuila existen dos tipos: uno es el de aquellas personas que no desean trabajar por mil 200 pesos a la semana, y el otro lo integran personas procedentes del centro y sur de México, quienes acepta las condiciones laborales de ley que se ofrecen en las empresas.

Un trabajador nativo de Saltillo, Arteaga o Ramos Arizpe que por vez primera empezó a laborar en una factoría admite sus mil 200, mil 600 o hasta mil 800 pesos más prestaciones, pero al cabo de dos a tres meses está inconforme porque sabe que en otra compañía le pagan 100 o 200 pesos más y deja su trabajo inicial.

El deseo de querer ganar más dinero no es malo, es un deseo natural de los trabajadores, casi casi genético, sin embargo, la dificultad para el trabajador es no tener la experiencia y habilidad suficientes como para cotizarse en el mercado, pero aún así abandona, deja, se va, renuncia al empleo conseguido.

Carente de experiencia y habilidad, empieza a rodar de empresa en empresa sin concretar en ninguna de ellas trayectoria alguna, nunca define un proceso, nunca completa un cinclo que aumente su perfil laboral.

Su orgullo, su emocionalidad, su estado de aventurero laboral y saberse tan necesario lo hacen ser un trabajador nómada, porque a la empresa que vaya lo contratarán ante la urgencia de contar con personal suficiente para sacar la producción.

La última encuesta de empleo publicada por el INEGI muestra que 34.6% de las personas en Coahuila está ocupado en micronegocios; 17.8%, en establecimientos pequeños; 14.2%, en medianos; 25.6%, en establecimientos grandes; 3.4%, en el Gobierno, y 4.4% se ocupa en otro tipo de unidades económicas.

Como es posible observar, 52.4% de la población trabaja en micro y pequeños negocios en Coahuila y los demás se diseminan en medianas y grandes empresas y en el Gobierno, de manera que resulta ilógico cómo las personas imponen sus condiciones para trabajar cuando las grandes compañías y el Gobierno son los que menos personal contratan.

Comercios, servicios e industria por igual tienen anuncios de solicitud de personal; han instalado una bolsa de trabajo permanente en Ramos Arizpe para contratar personal; en la Plaza de las Ciudades Hermanas, tres módulos de empresas esperan por horas interesados en trabajar, sin gran éxito.

Bajo el actual contexto quienes más han sufrido con la carencia de mano de obra son comercios y servicios. Uno de los argumentos es que los comerciantes pagan muy poco, sin embargo, la preparación necesaria para estar en un establecimiento no requiere de un gran perfil y, sin embargo, han elevado sus remuneraciones.

En el Centro de Saltillo, una zapatería ofrece 4 mil 600 pesos por mes y ni así logra contar con el personal para su actividad, mientras existen restaurantes que no han abierto sus puertas porque no consiguen trabajadores y otros han debido habilitar a sus familiares para sobrevivir en medio de una crisis no económica, pero sí de recursos humanos.

Los negocios padecen la insuficiente calidad en la atención en los servicios y cada establecimiento ha visto demeritado su valor porque quienes ahí trabajan no dan su 100%, pues sólo están ahí mientras consiguen un “mejor” trabajo.

Conversé con una capitana de meseros en un conocido restaurante y definió de manera sencilla a los trabajadores de la Región Sureste de Coahuila: son soberbios, carentes de humildad y necios. Aquí los que más duran son los que vienen de Chiapas, Oaxaca, Ciudad de México o Veracruz, pues les va muy bien con las propinas, el salario y la comida de todos los días. Ellos permanecen hasta dos años y algunos han estado hasta cuatro años y medio. Los dos de Saltillo, en cambio, no duran dos o tres meses y se van porque dicen que en las fábricas les pagan mejor y desprecian dicho empleo.

Hoy sólo queda una recomendación para nosotros: “No hay cosa más valiosa que lo que no se tiene”.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2