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Ricardo Espinosa
Ricardo Espinosa
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Incia con el “Banderazo de Salida”, continúa una “Curva Peligrosa”, le sigue la “Recta Final” y al término la “Meta”.

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01 Septiembre 2013 03:59:59
La terminación y el género
Si me piden que diga nombres de mujer que terminen en O, inmediatamente pienso en Rocío, en Amparo, Rosario, Socorro, Lucero y Consuelo. ¿Hay muchos? No, solamente ésos y quizá alguno más que se me está escapando. Si me piden nombres masculinos terminados en A, la cosa está más difícil. No se me ocurre ninguno. Tal vez José María, pero no, el nombre de María, aunque se aplique a un hombre muy hombre, sigue siendo femenino.

Y es que, en nuestra cultura, particularmente en nuestro idioma, la terminación de una palabra generalmente determina el género. Nombres de mujer terminados en A, hay miles y nombres masculinos terminados en O, también. Entre las niñas están Alicia, Graciela, Martha, María, Amanda, etcétera. Entre ellos Roberto, Mario, Pedro, Pablo, Humberto y muchos más.

No solamente en los nombres personales. En general abundan las cosas de género masculino cuyo nombre termina en O (caballo, perro, alto, trozo y cuerpo por nombrar sólo unas cuantas) y muchas cosas femeninas cuyos nombres terminan en A, (casa, bonita, caja, sopa, gata, etcétera).

Pero nuestro comentario va enfocado en sentido contrario: Nos llaman la atención algunas palabras que contravienen la regla: Algunas palabras femeninas que terminan en O, poquitas, de momento sólo recuerdo la mano, y una lista enorme de palabras masculinas que terminan en A: El profeta, el artista, el patriarca, el deportista, etcétera, algunas de ellas que son comunes para ambos géneros. Pero están también el planeta, el problema, el tema y el teorema.

En esta serie no debemos incluir en el género masculino a palabras como el águila, el agua o el hacha. Lo que pasa con estos vocablos es que no cambian de género: Son femeninas y femeninas se quedan. Se les pone el artículo masculino EL solamente en el singular porque si no se hiciera ese arreglo se juntarían la A del artículo y la A inicial del vocablo y eso produce cacofonía o mal sonido: Ése sería el caso de la agua, la hacha o la águila, porque la A inicial del vocablo es tónica, es decir es la que lleva el énfasis. La diferencia se advierte si las usamos en plural, porque decimos el agua, pero no los aguas, sino las aguas, decimos el águila pero no los águilas, sino las águilas.

Consultorio Verbal

PREGUNTA DEL PÚBLICO.- Daniel Espinoza: Según la definición, al cuarto nieto se le puede llamar chorlo o chozno pero ¿cómo puede llamársele al cuarto abuelo?

RESPUESTA: Efectivamente al cuarto nieto (el hijo del tataranieto) se le llama chozno. (chorlo, no), pero yo no sé que exista un nombre específico para el cuarto abuelo, es decir, para el padre del tatarabuelo.

AHORA PREGUNTO: Hay una extraña historia de una mujer que se vestía de hombre y se titula “la monja alférez”. Mi pregunta es: ¿Qué es o qué significa alférez?

a.- Piadoso

b.- Asesino

c.- Es un grado militar

d.- Delgado en extremo


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RESPUESTA: c.- Alférez es un oficial, cuyo cargo es inmediato inferior al de teniente.

Caso extremo para terminar: era tan tonto que una vez, para matar el tiempo, rompió un reloj. ¿Cómo dijo? Hasta mañana.
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