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Alma Carolina Viggiano
Alma Carolina Viggiano
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La legisladora es originaria de Tepehuacan de Guerrero, Hidalgo, es abogada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tiene especialidades en las materias civil, procesal civil y mercantil en la Ciudad de México, así como diversos diplomados en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en el Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE). Ha sido secretaria general del PRI en Hidalgo y coordinadora estatal de campaña de Miguel Ángel Osorio. Anteriormente ha sido diputada local por el Distrito XV y diputada federal por el 01. Fue la primera mujer en prsidir el Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo; fue integrante fundadora del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial. Fue coordinadora estatal de la Comisión Interinstitucional para el Nuevo Sistema de Justicia Penal en Hidalgo; secretaria de Planeación y Desarrollo Regional y secretaria de Desarrollo Social en la misma entidad. Escribir a: [email protected]

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04 Enero 2016 05:10:46
La tierra también es de las mujeres
A poco más de 100 años de la creación de los ejidos en México, cuyo propósito fue repartir las tierras a favor de quienes las trabajaban para acabar con los latifundios y con los terratenientes, hoy en día es importante volver la mirada a los ejidos para incorporar en ellos una perspectiva de derechos humanos y de igualdad de género.

De acuerdo con datos del Registro Agrario Nacional, existen poco más de 3 millones de personas ejidatarias y casi 800 mil que tienen derechos como poseedores o avecindados. De ellos, aproximadamente el 75% son hombres y el resto son mujeres.

No sólo hay más hombres ejidatarios que mujeres, sino que al interior de los órganos de gobierno, como las asambleas y los comisariados ejidales, son los hombres quienes toman las decisiones, pese a que en muchos ejidos la mayoría de los hombres que los conforman migran a Estados Unidos en busca de oportunidades laborales y las mujeres terminan quedando a cargo de la siembra, cosecha y cuidado del ejido.

Por otro lado, los derechos agrarios tienen muchas limitantes que se encuentran justificadas por la protección de la figura del ejido y de los propios ejidatarios. Sin embargo, algunas de estas medidas pudieran atentar contra los derechos humanos de ejidatarios y posesionarios, ello aunado a los usos y costumbres que aún dominan en ciertas regiones. Tal es el caso en las sucesiones o herencias de derechos agrarios.

Actualmente, quienes tienen certificados agrarios por ser posesionarios de tierras ejidales, pero que no son ejidatarios, no tienen derecho a nombrar herederos, ni estos pueden reclamar derecho alguno cuando el titular del derecho fallece, ya que la ley no lo permite. Así que a su muerte las tierras regresan al dominio del ejido y la familia del posesionario pierde su patrimonio.

Por lo que hace a los ejidatarios, muchos conservan la costumbre de nombrar como herederos a varones, haciendo a un lado a la esposa o a las hijas. Asimismo, la ley sólo permite que nombren a un heredero y no más, aun cuando tengan más de una parcela. Esto ha llegado a generar muchos problemas al interior de las familias, cuyos integrantes terminan por romper los lazos que los unían y la mayoría de las mujeres quedan desprotegidas.

Esta situación hace necesario redimensionar el valor del trabajo y contribución de las mujeres para que en el corto y mediano plazo se encuentren en condiciones similares a las de los hombres.

Por este motivo, durante estas fiestas decembrinas me di a la tarea de revisar la Ley Agraria para formular una iniciativa que busca reconocer el derecho de posesionarios y avecindados a heredar sus derechos agrarios, así como el derecho de los ejidatarios a nombrar a más de un heredero cuando tengan más de una parcela. Esto beneficiará a miles de familias y hará posible que los derechos humanos y la perspectiva de género tengan efectos positivos al interior de los ejidos.

Además de compartirles estas reflexiones, aprovecho este espacio para desearles, en esta primera semana del 2016, un año lleno de bendiciones y éxito.
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