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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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29 Julio 2018 04:00:00
La tormenta y el ímpetu en el ajedrez
“La tormenta y el ímpetu” (sturn and drang) fue un movimiento artístico nacido en Alemania principalmente sobre la literatura, pero también tocó la música, las artes visuales y otras áreas creativas. Este movimiento repudiaba las ideas clasicistas o toda regla que obstaculizara a la expresión de sus pasiones, la libertad en los sentimientos y en el arte (teoría del genio).  Como el ajedrez es también un arte, y muchos de sus principales exponentes son alemanes, era evidente que el juego ciencia también se vería tocado por esta corriente artística.

A través de la composición de problemas, el alemán Kasparian (a quien no hay que confundir con Kasparov, otro de los grandes genios ajedrecísticos) hizo grandes aportaciones al juego con sus estudios de finales, donde a través de la composición fuerza al jugador a encontrar las combinaciones más espectaculares que pudo haber imaginado.

Un problema de ajedrez es el diagrama de un tablero donde se colocan algunas piezas y se busca conseguir ventaja, la victoria o una posición de tablas (empate). Es un aperitivo mental similar al sudoku o un crucigrama. La resolución de problemas para el ajedrecista será un pilar fundamental para mejorar su nivel de juego.

Kasparian es uno de los artistas más impresionantes de la historia. Sus habilidades como compositor de finales de ajedrez son dignas de aparecer en los museos más prestigiados del mundo.  “Yo […] me esfuerzo por expresar la idea de una forma acabada. Por ello, en la mayoría de mis finales hago que la idea figure en primer plano y trato de subordinar a ella el material”, declaró el maestro en alguna ocasión.

La habilidad creativa de Kasparian era tal, que sus problemas están diseñados con condiciones iniciales donde podemos constatar que “la idea ya está acabada”, es cuestión de buscar jugadas forzadas, de oprimir al enemigo, de buscar, hasta en el más mínimo detalle, el impulso perfecto que nos lleve a la victoria.

El lector puede buscar cualquier libro de Kasparian sobre finales o simplemente colocar en el buscador “finales de Kasparian” y retar sus habilidades ajedrecísticas.
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