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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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30 Junio 2018 04:00:00
La torta podrida
Le propongo un escenario que seguro le ha tocado vivir: le encargan un proyecto que tiene grandes probabilidades de fallar.

Quizá todas las opciones disponibles son malas, o bien es una negociación donde no tiene palancas para ganar, pudiera ser una presentación de un tema que no conoce o le tocará trabajar con personas poco preparadas o con las que no se lleva bien, etc.

Le piden que prepare un sabroso sándwich, pero los ingredientes están pasados. Con lo que tiene, sólo da para lo que en inglés se conoce como un “shit sandwich”. Para no ser vulgar: una torta podrida.

¿Qué hacer? La receta para sobrellevar esta mala situación pasa por contestar cuatro preguntas básicas:

1. ¿Está realmente podrido?

A veces los prejuicios nublan el análisis. Quizá el escenario sea una posibilidad para aprender y reforzar áreas débiles, para desarrollar nuevas relaciones, para explorar alternativas y tácticas distintas. A fin de cuentas, en el mundo disruptivo, las oportunidades generalmente se dan en circunstancias difíciles. En lo estándar rara vez hay grandes avenidas de transformación o crecimiento exponencial. Piénselo muy bien antes de concluir que todo está podrido.

2. ¿Puede cambiar el menú?

Lo anterior suena muy bien, pero a veces efectivamente la cosa pinta fea. La primera instancia es cocinar otro plato, o por lo menos de otra forma. Le propongo tres posibles tácticas:

a) Cambiar los ingredientes. Por ejemplo: el tiempo del que dispone, el objetivo que se persigue o el método de medición.

b) Servir otro plato. Quizá el proyecto se pueda ampliar o complementar. En una negociación se puede jugar con términos, plazo y condiciones. La presentación podría cambiarse por una capacitación o charla de un externo.

c) Aderezarlo. ¿Cómo puede mejorar el sabor? Conseguir un mentor, pedir consejos a expertos, investigar opciones y alternativas, realizar “benchmarks” internacionales, etc.

3. ¿Cómo preparará el plato?

Si no se pudo cambiar el menú y sólo están esos malos ingredientes, considere estas cuatro alternativas:

a) Jugar con el tamaño de la ración. ¿Se puede redimensionar el proyecto? ¿Cambiar su horizonte? ¿Acelerar o alentar?

b) ¿Quién puede ayudar? Otros chefs le pueden asistir en todas las recomendaciones que ya le he dado.

c) ¿Qué recetas existen? Puede haber muchos tipos de torta. Investíguele bien antes de elegir la tradicional de jamón y queso. Hay muchos formatos, tácticas y estrategias.

d) ¿Qué utensilios puede conseguir? Análisis, apoyos gráficos, palancas para negociar, etc.

4. ¿Qué hacer si efectivamente la torta resulta podrida?

Aun siguiendo todos estos consejos, a veces el resultado es inescapable: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Sólo queda curar agruras o delimitar culpas. Tres tácticas:

a) ¿Qué doctores y medicinas existen? Realizar un diagnóstico preciso del tamaño del problema para no sobredimensionar su tratamiento. A veces el malestar pasa solito. Si no, definir opciones y elegir la que tenga la mejor relación costo/beneficio. Y manos a la obra, mientras más rápido se cure el malestar, mejor.

b) ¿Quiénes más colaboraron? Quizá usted no suministró los ingredientes o bien otros chefs participaron. Entender perfectamente quién, cómo y qué. Tanto para evitar cocinar otra torta podrida en el futuro, como para que no le quieran cobrar a usted todo el tratamiento (relea “La Silla de la Culpa).

c) ¿Cómo recuperar la salud? A nivel personal, busque cocinar rápido otros platos que si sean muy sabrosos. Para un chef, su reputación es clave. Y a nivel organizacional, asegurarse de que las tortas podridas sean la excepción. Ningún restaurante sobrevive si siempre enferma a sus clientes.

Aquí lo hemos dicho muchas veces: en la era de la hipercompetencia, la experimentación es clave para innovar. Y el que experimenta mucho fallará mucho. Preparará muchas tortas podridas.

La organización que triunfa aprovecha estas fallas para mejorar la procuración de ingredientes y afinar recetas y cocinar. Ah, y a nivel personal, el chef premiado también aprende a preparar muchos, muy diversos y muy sabrosos platos. ¿Cómo le va en su cocina?

Posdata. La “reforma” educativa de la CNTE en Chiapas condena al atraso perpetuo a un estado atrasado. Lo peor, podría ser un laboratorio de lo que haga AMLO a nivel nacional. Terrible escenario.

En pocas palabras: “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, escritor británico.
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