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02 Noviembre 2018 04:10:00
La tradicional celebración
En la política, la tradicional celebración del Día de Muertos fue hace tres meses, un 2 de julio, un día después de la elección que dejó un reguero de cadáveres políticos y de varios partidos.

A Alfredo Paredes le dicen “El Sepulturero” porque en Acción Nacional echó a la tumba a más de tres.

El primero fue Gerardo García. El Comité Directivo Estatal le agradece al alcalde de Monclova que se hayan quitado de encima al ex edil que decidió renunciar a su partido.

Pero más agradecidos todavía porque lo acabó de enterrar en la pasada elección. El poder político de Gerardo no vale más que los cuatro cirios que acompañan su féretro político.

Después cavó otra tumba, acondicionada para César “El Transparente” Flores Sosa, otro más que renunció al PAN, también agradecidos en el CDE.

Su valor político no está más allá de los votos que obtuvo y según dicen, confundiendo al electorado haciéndose pasar por candidato de Morena.

César quiere salirse de la tumba y pescarse a la vida política desde la sala de Cabildo como regidor.

Total que Alfredo tendrá algunos 10 ahora ex albiazules en su haber, todos ya cadáveres políticos.

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En el PRI de Monclova también lloran por la muerte de muchos, de los que presumían activos políticos suficientes para ganar una elección.

El más sonado fue el caso de Armando Castro. El doctor es historia, ha sido el único que rasguñó los 50 mil votos en una elección.

Pero historia es, ya no pudo repetir la hazaña, regresó por sus fueros y en ese intento se llevó a la tumba política, sin deberla ni temerla, a doña Lupita Murguía.

Aquel 2 de julio, día de la noche triste en el PRI, se escucharon lamentos y mentadas.

Líderes de colonia que quedaron obsoletos, rebasados y ahogados por la ola azul y de Morena.

La lista es larga y solos van cayendo. El PRI es un esqueleto, sigue sin poder revivir.

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Agarrarse de Morena no tuvo el mismo efecto para unos cuantos.

Eran del PRI y lo estaban viendo morir y saltaron a otro partido. No todos con la misma suerte.

Morena fue su tumba política.

En Ciudad Frontera está el caso de Rogelio Ramos, amigo de los delincuentes.

Dejó al tricolor, el que lo llevó a la Alcaldía y al Congreso para irse a enterrar con el partido de Andrés Manuel López Obrador y de ahí no lo saca nadie.

Víctor “Guito” Macías vive como alma en pena, está en el último aliento que le da el ser regidor y tendrá más.

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Pero no hay que temer a los muertos, hay que tenerles miedo a los vivos.

Los que se han avivado y aunque perdieron una elección están más vivos que nunca.

Eso sí, no son muchos.

Javier Guerrero García puede ser un vivo ejemplo.

Fue vapuleado en las urnas pero ahora está en las grandes ligas.

Anduvo por Saltillo y confirmó haber aceptado la invitación de trabajar en el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como titular de la Unidad de Gobierno de la Secretaría de Gobernación.

A partir del primero de diciembre, que entre en funciones el nuevo Gobierno, iniciará su tarea al frente de la Unidad con la operación política, acompañamiento a los proyectos estratégicos en viabilidad social y política, el Diario Oficial y los delegados de Gobernación en los estados.

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