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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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12 Junio 2017 04:00:00
La triste mente de los defraudados
“Cuando estás cerca, aparenta que estás lejos; cuando estés lejos, que estás cerca”, dijo Sun Tzu. Pero por mucho que los partidos de oposición aparentaban estar cerca, no tuvieron más elementos para llegar, y la apariencia se tuvo que convertir en protestas. Y no ganaron los que no ganaron. Eso está quedando claro aun cuando faltan etapas legales hasta llegar al “No” definitivo. El domingo 11 de junio el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) le otorgó a Miguel Ángel Riquelme la constancia de mayoría, pero la oposición mantiene dudas sobre este árbitro electoral.

Tan así, que antes de las elecciones algunos candidatos (entre ellos Javier Guerrero) hicieron una solicitud al Instituto Nacional Electoral (INE), para que fuera el encargado de la conducción del proceso electoral. Esto quiere decir que tales personalidades si confían en el INE. Pues bien, el INE no solamente avala la elección sino que se pronuncia en contra de las acusaciones de fraude que no se avalen con pruebas. Y dicen que es tan criminal el fraude como inventar que existe fraude.

El dirigente del PAN, Ricardo Anaya, insiste que su partido no descansará hasta que se logre anular la elección del pasado 4 de junio en Coahuila y seguramente ha de tener pruebas contundentes para lograrlo, pues de lo contrario su fuerza política va a sufrir gravemente. Si las pruebas que tiene son los argumentos que ostenta, no le servirán de mucho en tribunales: el conteo rápido que daba como ganador a Guillermo Anaya, la detención del PREP en la madrugada a los 71.91% de los votos, las mil actas sin contabilizar, los paquetes electorales perdidos o extraídos por la fuerza pública, las cuentas tramposas del estilo de 2, 3, 5, 10 (que ni un niño se traga el cuento) o de las actas arregladas en un pasillo, nada de ello en situación de ser localizado, sin mayores datos de identificación, pero que crean sospechas y desconfianza, a tal grado que muchas personas se creyeron como verdad la increíble cifra de los 500 mil votos robados, como lo declaró Guillermo Anaya (Milenio. 2017. 6 de junio de 2017).

Pero a pesar de que Ricardo Anaya había declarado que “Tenemos la certeza porque contamos con el 100% de las actas que nos dan una victoria de 2 puntos porcentuales”, sus partidarios no le exigieron que las mostrara como argumento irrefutable de su triunfo. Tal vez porque no querían que se anticipara al proceso legal mostrando las pruebas o quizá porque no tomaron en cuenta a la Ley de Murphy, que dice “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

A pesar de ser una ley empírica, tiene su sustento en los sesgos perceptivos humanos, como la inclinación a la negatividad, que nos hace temer y recordar más los casos negativos que los positivos o neutros, y el sesgo de confirmación, que nos lleva a hacer caso sólo a los ejemplos que ratifican nuestras creencias. Después de esa ley, se desarrollaron de ella corolarios, principios y máximas, algunos aplicables a esta situación, como los Principios Políticos de Todd: “Le digan lo que le digan, no es toda la verdad” y “Hablen de lo que hablen, hablan de dinero”.

Pero el debate no se termina con las entregas de constancias de mayoría, porque el tiempo apremia y entre más pasa, menor es la esperanza del rescate del pretendido triunfo electoral de Anaya, más se desaniman las masas y se desarticula la fuerza opositora. Ya lo contemplaba Sun Tzu hace 2 mil 500 años, cuando decía: “Un ejército es como el fuego, si no lo apagas, se consumirá por sí mismo”.

Y para colmo, desaparecen todos los partidos pequeños y las franquicias políticas que vivían de los impuestos suyos y míos. Partidos como el Joven, cuya edad de membresía supera los 35 años, va a desaparecer, a lo cual su líder, Édgar Puente, declaró: “… en Coahuila no somos agachones y no nos vamos a dejar… Que le llegue el mensaje al Gobernador, no nos vamos a dejar y vamos a tomar el Palacio de Gobierno”. Y debemos preguntarnos si eso será cierto, si realmente tienen la fuerza y la decisión para lograrlo o es una bravuconada con la que espera rescatar los despojos de un partido que, como los otros que desaparecen, estuvo planteado erróneamente y fue sólo el instrumento de un grupo que quería conservar su coto de poder para medrar, pero que ignoró que: “Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado”, como dijo ese sabio Sun Tzu, en su libro único El Arte de la Guerra.
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