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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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11 Febrero 2017 04:09:00
La Universidad de la Tercera Edad
Hay políticos que hacen su esfuerzo por encontrar simpatizantes con críticas, otros con insultos y algunos más con propuestas. Últimamente la segunda de las opciones se ha vuelto muy popular. Abundan los que intentan conseguir el apoyo de la población incrementando el nivel de odio de la ciudadanía.

Aunque sea menos productivo –electoralmente hablando–, consideró que es mil veces mejor la estrategia que establece críticas, pero sobre todo que emite propuestas y genera compromisos, acuerdos reales.

A uno de estos políticos, surgidos del Partido Nueva Alianza, le escuché hablar sobre un conjunto de ideas novedosas e interesantes, entre las cuales destaco el establecer un máximo de 25 alumnos por salón de clases, que permita la cercanía del maestro con los alumnos; construir un modelo de guarderías de 24 horas que apoyen el desarrollo profesional de las mujeres; establecer la Universidad de la Tercera Edad; luchar por modificar el esquema de cuentas individuales, para generar un futuro viable y digno para nuestros jóvenes; apoyar la educación bilingüe, desde preescolar, y combatir a fondo el problema de la obesidad en nuestra entidad.

La Universidad de la Tercera Edad es un modelo que se observa en distintas partes del mundo y, desde hace pocos años, en algunas entidades de la República Mexicana. El modelo precisa formalidad en los estudios y la incorporación de diversos especialistas.

No implica necesariamente un nuevo espacio físico, sino la colaboración de las instituciones de educación superior en la entidad –creo que encabezadas por la Universidad Autónoma de Coahuila–, todo con la finalidad de generar estudios, programas y contenidos dirigidos a adultos mayores y divididos en cuatro grandes campos.

El primero enfocado a quienes precisan de nuevos conocimientos para continuar en la vida laboral, en un mundo cambiante e inestable, en una sociedad que requiere nuevos conocimientos y en donde los adultos cada vez con mayor facilidad necesitan cambiar de empleo. En este primer campo, quizá habrá que considerar el hecho de que el espacio educativo se destine a cualquier persona que requiera un nuevo perfil académico sin importar sus años de vida (pero agrupados en rangos de edad).

El segundo campo educativo está destinado a quienes buscan una superación profesional y desean realizar o concluir estudios que no pudieron llevar a cabo en la juventud. Se mezcla con el interés laboral, sin ser un requisito indispensable para la motivación y el desarrollo profesional del individuo.

El tercero de los espacios educativos tiene que ver con superación personal y con terapia ocupacional, con un mapa curricular que apoye al individuo a su crecimiento personal y a mantenerse activo y fuerte física y mentalmente en el día a día.

Un cuarto campo de acción de la Universidad de la Tercera Edad debe enfocarse a la investigación que tiene que llevarse a cabo en relación con las necesidades (afectivas, físicas, de salud, demográficas, educativas) inherentes a los adultos mayores.

Creo que hay que hacer hincapié en dos premisas insoslayables. La primera, la declaración de la Unesco sobre la necesidad de un sistema educativo que mantenga su oferta escolar a lo largo de toda la vida, ante la necesidad de todos los seres humanos de aprender sin importar su edad.

Pero además por el creciente promedio de edad de los coahuilenses. Valga decir que en pocos años los adultos mayores serán la cuarta parte de la población. En pocos lustros habrá más personas que superen los 60 años que los niños y jóvenes que tengan menos de 15.

Nuestra sociedad es plural y diversa. Y parte de la pluralidad surge de la edad de las personas.

Los adultos mayores tienen mucho que enseñar y aportar a la comunidad. Y requieren mucho apoyo de las generaciones más jóvenes.

Los adultos mayores requieren atención y oportunidades.
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