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Federico Muller
Federico Muller
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12 Octubre 2018 04:00:00
La universidad pública: desafíos
Hace algunos días se publicó en un artículo periodístico la situación de 10 universidades públicas del país que desde hace años arrastraban pasivos, los cuales fueron incrementándose hasta llegar a un punto insostenible. Actualmente la astringencia de recursos es tan crítica que pone en riesgo la precaria estabilidad financiera, inclusive batallan para conseguir fondos para cubrir los salarios de los trabajadores activos, pensionados y jubilados. Entre ellas se encuentran las de Michoacán, Morelos y Zacatecas.

Infortunadamente, el problema del endeble sostenimiento de la educación pública superior en México no es nuevo ni se limita a esa decena de centros educativos, que muy probablemente sean los primeros en declararse en bancarrota del resto de los que conforman el sistema nacional de universidades, que en el mediano plazo también podrían hacerlo si en este sexenio no se formulan políticas públicas dirigidas a resarcir los déficit financieros, o bien se crea un nuevo modelo universitario en el cual participen otras fuentes de financiamiento, acompañado de nuevos esquemas de pago, respetando en términos generales la gratuidad de la educación, pero con la implementación de tarifas diferenciadas en el pago de los servicios educativos.

Desde la óptica de la macroeconomía, uno de los grandes desafíos que enfrentará el nuevo gobierno federal a partir del 1 de diciembre serán los desequilibrios financieros por los que atraviesan los sistemas de pensiones y las universidades públicas. Los subsidios federales que han recibido han sido insuficientes para cubrir el cúmulo de necesidades que les permitan cumplir con el objetivo de formar jóvenes competentes para el mercado laboral, académico o de investigación.

Ahora bien, por los cambios hacendarios que ha anunciado el presidente electo, que seguramente pondrá en marcha al llegar al poder, el panorama universitario que se vislumbra no es nada alentador, pues los recursos fiscales recaudados experimentarán una considerable disminución por las rebajas impositivas que se llevarán a cabo en los estados fronterizos del norte del país, lo que sin duda afectará los ingresos gubernamentales, que además de estar muy acotados, no podrán crecer más por la vía del aumento de impuestos ni por la creación de otras tasas de tributación, según el compromiso político asumido en campaña por el otrora candidato a la Presidencia de la República. Desde luego que el Gobierno tiene otras formas de allegarse recursos, mediante la deuda pública y la impresión de dinero a través del Banco de México, pero las cuales irremediablemente, en el mediano plazo, provocarán problemas económicos de dimensiones superiores a los que se tenían antes de optar por ese tipo de políticas monetarias.

El deterioro financiero universitario que se puede avecinar se podría acelerar por varios factores de carácter político y económico que son susceptibles de darse y son más señalados cuando los recursos públicos escasean. Entre otros, se pueden mencionar el incumplimiento de los subsidios de los gobiernos de las entidades federativas a las universidades, que se distribuyen de manera muy irregular y recortada; el ilegal manejo de los recursos públicos, que se hace de manera discrecional, con objetivos totalmente contrarios a la mejora académica; la escasa capacidad de las universidades de obtener recursos por medio de la prestación de servicios al mercado; esquemas de pago de matrículas y exámenes extraordinarios -que se presentan por no acreditar la asignatura correspondiente- obsoletos, planos y desarticulados, que no distinguen entre un estudiante con recursos de otro vulnerable económicamente; la excesiva carga burocrática, que provoca duplicidad de funciones y una estructura funcional anquilosada en el quehacer administrativo.
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