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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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01 Octubre 2016 04:08:00
La urgente unidad sindical
Es un hecho que las grandes fuerzas políticas y económicas en el México del siglo 21 y en el mundo entero, específicamente las fuerzas ubicadas en la extrema derecha, están comprometidas y obsesionadas con debilitar y de ser posible desaparecer a las organizaciones sindicales. Lo cual es un paso necesario para afectar los derechos laborales de los trabajadores, pulverizar prestaciones, generar más incertidumbre laboral, fortalecer a la clase patronal.

Ante ello se vuelve urgente la unidad de los trabajadores al interior de sus sindicatos y las alianzas estratégicas entre las distintas organizaciones sindicales.

La unidad no es disfraz, ni simulación. La unidad no puede verse como el simple aplauso al dirigente en turno. Ni siquiera se debe confundir unidad gremial con una efusiva manifestación de alegría sindical. Si así fuera, se estarían generando errores en la toma de decisiones, se pensaría que se es testigo de un correcto estado de las cosas.

Unidad sindical implica formación ideológica, requiere un trabajo intenso e intensivo (por lo urgente) al interior de las organizaciones que aglutinan a los trabajadores para encontrar los puntos de coincidencia de las distintas corrientes, precisar las prioridades, comprender la ubicación real de los adversarios. Resulta preocupante observar cómo supuestos disidentes, algunos muy radicales, establecen alianzas con las organizaciones sociales y partidistas que representan a la derecha en nuestro país; es decir, tejen alianzas con sus adversarios ideológicos y sus futuros verdugos.

La formación ideológica es vital. Hoy en día, en el trabajo sindical, se requieren menos adjetivos y más argumentos, menos insultos y más propuestas.

Unidad implica cercanía de los representantes sindicales con los trabajadores. Y valga señalar y subrayar que la cercanía necesariamente pasa por la empatía. La unidad no puede darse entre un conjunto de personas dolidas por reformas y amenazas de los patrones, y dirigentes que se han ido aburguesando y cuyo discurso y sus propuestas se alejan del momento histórico que vive la clase trabajadora.

Unidad implica un correcto conocimiento histórico de la lucha gremial. Hay que revisar las dificultades y los éxitos del ayer. Asimismo, tomar en cuenta los errores y desvaríos en aras de elaborar un correcto análisis del momento actual y así proponer una ruta que genere expectativas y una correcta agenda de acción sindical. La unidad no va a prosperar en la parálisis sindical y en el silencio, pero tampoco en la locura de una lucha anárquica.

La unidad gremial no se puede generar en una acción de aniquilamiento de la sociedad. Los derechos de los trabajadores son tan importantes como los del resto de la ciudadanía. La unidad y armonía del sindicato con la sociedad es requisito indispensable para la victoria y la supervivencia de las organizaciones.

Los enemigos del sindicalismo harán todo lo que esté en sus manos para desprestigiar a los dirigentes, para dividir a los sindicatos. Tendrán por aliados a diversos miembros de cada sindicato, se aprovecharán de los odios internos, de las heridas abiertas, de la sinrazón y las incongruencias ideológicas.

Los enemigos del sindicalismo son muy poderosos. Los trabajadores precisan de dirigentes cada vez más fuertes.

Sin embargo, la fuerza de los dirigentes se encuentra en la unidad de su organización sindical. La fuerza de los dirigentes es la fuerza de los trabajadores.

La supervivencia de los sindicatos pasa necesariamente por la unidad de los sindicatos

En el ayer unidad era parte de un discurso. Hoy unidad es estrategia sindical.
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