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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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07 Febrero 2018 04:00:00
La Venezuela de Maduro
En 2017 la economía de Venezuela tuvo una contracción del 14.0% y si se suma a la de los 3 años anteriores, la caída del PIB es de 35.0 por ciento. En 2018 se espera sea del 15.0% y en 5 años disminuya en 50%, según la firma venezolana Ecoanalítica.

Los especialistas internacionales asumen que se trata de una de las más dramáticas reducciones de una economía en los últimos 50 años en América Latina. Y añaden que esto resulta todavía más extraño ante la enorme riqueza petrolera de ese país.

La inflación en 2017 fue de 2,700% y se calcula que en 2018 sea de 13,000 por ciento. Los expertos señalan que el hundimiento de la economía no se explica por la caída de la producción y los precios del petróleo, que se ha dado, sino por el disfuncional modelo económico que impulsa el régimen de la revolución bolivariana.

A finales del año pasado, la extracción diaria de petróleo era de 1.86 barriles, que implica una reducción de 300 mil barriles en relación con el año pasado, de acuerdo con datos de la OPEP. El precio del barril venezolano ronda en los 60 dólares, que es bueno en las actuales circunstancias.

El panorama cambiario se rige por los muy altos niveles de corrupción de parte de los altos cargos del Gobierno y el Ejército. La tasa oficial es de 10 bolívares por dólar, pero el precio del dólar negro, que alimenta todos los circuitos económicos, ronda en los 120 mil bolívares.

Expertos estiman que, en los años de la revolución chavista, la nueva burguesía bolivariana, los allegados a Hugo Chávez y Nicolás Maduro han robado a las arcas públicas, a través del cambio del dólar, más de 200 mil millones de dólares. ¿En qué paraíso fiscales está ese dinero?

El Gobierno, a través del Ejército, controla todas las exportaciones y los puertos de entrada de las mercancías al país. Esto se ha prestado a una corrupción galopante de la que se benefician los altos cargos militares y los funcionarios civiles. En estos 5 últimos años, el índice de desabastecimiento es del 50 por ciento.

Lo que queda del sector privado vive constreñido y bajo permanente presión del Gobierno, que interviene constante y erróneamente en la actividad económica que incluye, entre otras cosas, realizar confiscaciones, para supuestamente bajar los precios, pero siempre sin éxito alguno.

El resultado inmediato del desastre económico son las muy graves consecuencias económicas que resultan ya muy evidentes y que desde ya se traducen en falta de alimentos, en desabasto de medicinas, en el regreso de enfermedades que hace décadas habían sido superadas y en un recrudecimiento de la violencia.

Los expertos consideran que a pesar de la dramática caída del PIB, es posible que con un programa económico sensato, alejado del dogmatismo bolivariano, en menos de dos años, algunos hablan de meses, se lograría reencauzar la economía y resolver los problemas sociales más urgentes. Urge que eso ocurra. El actual Gobierno es incapaz de hacerlo.
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