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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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08 Mayo 2016 03:10:12
La verdad sobre la tristeza de los viejos
Sobre el tronco de la chaca, cuatro tordos machos, relumbran de negros, sentados en cuclillas saborean un trozo de manco cocoyo… un pedazo de bolillo…

ciruelas… un camarón seco…

Es cuando el espíritu filosófico de Chibirico despunta como sol de alba…“Oye Negrito… ¿por qué será que los huevos de los viejitos cuelgan tanto como costales con media carga de naranja?”El Chéchere se atraganta con el bolillo…

“¡Aijuesú!… ¿tú andas espiando los huevos de papá grande o qué?”Chibirico menea la cabeza… le molesta que a una pregunta profunda, le respondan con algo tan corriente y vulgar.

“A ver, alguien que le destorrente el hocico a este comemielda”… Chistamos para callar a Chécherengüe… para que Chibirico siga con su alocución…“Yo pienso que ahí se van las penas de la gente… o sea, ahí se cargan las tristezas… y como los huevos pesan mucho, jalan pa' abajo… ¡Por eso los viejitos se van volviendo jorobados!”

Armando La Rata se pone de pie sobre el tronco…“¡Eres la mera pinga enmantecada!… ¿onde aprendiste eso?… ¿lo viste en la revista de las peludas?”. Pero ante todo sabio, surgen las preguntas…“¿Y las penas son las que hacen que los huevos se hagan grandes?… o sea, que entre más triste estés, más grandotes y pesados se te hacen los huevos”Chibirico asiente con el gesto del sabio que condesciende ante los ignorantes que pretenden abrevar en el río de su sabiduría infantil.

El Totuche no se anda con requiebros y mete su mano al pantalón por enfrente para tocarse…“A ver si no ando muy triste hoy”…“¡Pérate… pérate…”, el llamado urgente de Chibirico no lo detiene.Se toca las pelotas para indagar su índice de felicidad… pero no advirtió lo que Chíbiri quería decirle.¡Pum!… santo escobazo en las nalgas y el Totuche va en picada al suelo desde el tronco de la chaca.

Doña Lola, su santa y venerada madre hizo otra vez justicia.“¡Diantre de chamaco puerco… sucio… meco!… ¡cuantas veces te vea haciendo la chaqueta!… ¡Cuantas veces te voy a dar tu escobiza!”Cuando se levanta del suelo, tiene en la mirada la pregunta… la duda…¿Qué fue?… ¿ahora por qué?… ¡Ahora no estaba haciéndose la chaqueta!

Eso pasa en la historia de los grandes filósofos incomprendidos… ¡Si a Sócrates le dieron la Cicuta!… ¡Cuantimás al Totuche le darán a beber una escobiza!

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