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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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13 Enero 2019 04:12:00
Las amigas que se convierten en hermanas del alma
MIS QUERIDOS AMIGOS: ¿cómo empezaron el año? ya entrando todos a las actividades cotidianas supongo, sobre todo los estudiantes, a darle con todo, recuerden siempre que cada amanecer es un regalo de vida y una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor que ayer. Que este año sepamos agradecer siempre desde que Dios amanece como decía mi abuelita Benita.

La verdad siempre has estado en mi vida, querida Glo, desde que yo recuerdo, pues puedo decir que desde que tengo uso de razón, ¿5 añitos? Pues esta amistad empezó desde entonces, esas niñas inquietas, muy alegres, llenas de vida, Dios nos hace y nosotros nos juntamos (ja, ja, ja) es tan hermoso para mí, poder escribirte en vida, como dice la poesía en vida hermano, en vida, cual agradecida estoy con Dios por la oportunidad de este gran regalo de tu hermandad.

Esos primeros años de inocencia, nuestros primeros rezos en el Colegio La Paz, los más hermosos, donde nuestra preocupación aparte de no reprobar matemáticas, era que no nos cachara la madre Emita (ja, ja) volándonos las clases en el baño, o en la alberca, por cierto recuerdo que en secundaría Marcela, Haydee y Martha, queridas amiguitas, también de toda la vida, y bueno, apostamos 500 pesos de aquellos, a que Marcela no se animaba a meterse con todo y uniforme en la alberca, pensando que nadie la vería, y que se mete sin pena ni gloria, y hasta estuvo nadando muy a gusto (ja, ja, ja), y por supuesto que nos vio el jardinero, y le dijo a la madre Alicia de inmediato, la cual nos reportó. Debo decir que sí le pagamos, pues es la pregunta que mi papá me hizo varias veces, preocupado de que sí le pagáramos.

Y obviamente nos regañaron, pero a ella la suspendieron y la mandaron a exámenes extraordinarios. También en el salón de actos, o en los jueguitos de la tiendita columpiándonos a gusto ellas, y otra de las grandes preocupaciones era que no soltáramos la blusa de manga larga al ponernos el suéter nuestras amadas mamás. Que la madre Alicia cachara a alguna haciendo de las suyas. Malusa, cómo olvidar “julia, Julia” (ja, ja), luego tu caída con la mochila, ¡Ay, Dios!, sigo riendo después de más de tres décadas.

Esas idas a comer a nuestras casas después del colegio, ¡qué padre, de verdad! Pegadas en el teléfono, como ahora casi todos lo estamos con los celulares, ¡qué horror!, todo el día en uniforme, ahora digo ¡qué horror!, ¡odio las faldas de tablones! Más cuando me tocaba plancharla a mí, pocas veces, la verdad. Poniendo un lienzo húmedo primero, bendito Dios que tengo como 18 años sin planchar.

Y bueno, llegó la universidad para unas y para otras el amor llegó a muy temprana edad, nos casamos, tuvimos hijos que convivieron desde que eran bebés, y ahora son amigos, y saben perfecto que cuentan todos con todos. Después empezaron los divorcios, etapa tan difícil y dolorosa para ambas y nuestros hijos, sin duda, la recuperación y la nueva vida, nada fácil, sin embargo, la vida siguió y vinieron los felices viajes, bendito Dios, por favor que no se acaben nunca, y vamos por más, primero Dios, ¿verdad mi Glo? Viajes solas y con los hijos acompañándonos también, de verdad benditas amigas, ¿qué haríamos sin ellas?, esas amigas que se convirtieron en hermanas del alma, cuando nuestros hijos no están, o ya abandonaron el nido para hacer sus vidas, o porque las familias están lejanas, o los padres o madres han partido con el Señor. Heridas del alma inevitables.

Luego vinieron las enfermedades, el cáncer a nuestras vidas, otro gran golpe para ambas, y para nuestros hijos ni qué decir, ¿quién diría que pasaríamos por tanto amiguita cuando jugábamos a los días de la semana en el patio del colegio, al bebeleche?, grandes experiencias de vida para todos, y sanar el alma, vaya y a qué precio, sin embargo, ha sido una gran bendición, poder estar con vida y felices hoy por hoy. Hubo amigas queridas que estuvieron, que ya no están, sin embargo siguen en el alma de uno, pues lo que se ama jamás se olvida. Solamente, cambiaron los intereses, otras dirían que las energías ya no son compatibles, lo vivido se queda en los mejores recuerdos, agradecidas siempre con Dios por los grandes momentos bendecidos.

Las amigas son hermanas que Dios nos regala, nada es casualidad, de eso estoy más que segura, estamos en el lugar perfecto, en el momento perfecto, con las personas perfectas.

Porque los tiempos de Dios son perfectos, no se mueve una sola hoja de un árbol sin que el Espíritu Santo lo permita, y él es el mismo que nos une, que nos ilumina el camino y nos da con quien compartir la vida. Amiga querida, cuantos momentos de felicidad y cuantos de gran dolor, de experiencias que han llenado nuestras almas de agradecimiento por tantas bendiciones, de esas aventuras de vida.

De las llamadas interminables, de las preocupaciones de nuestros hijos cuando han enfermado, o tenido algún accidente, cuando han andado de viaje y de trabajo fuera del nido. Amiga querida ya casi volaron a otros cielos como dice la canción de José José, pero nos tenemos siempre, aunque la vida nos lleve por caminos distintos, pues la vida sigue y no sabemos que nos depara el destino, el amor de amigas, de hermanas, siempre estará. Mi querida Glo, Dios te bendiga siempre, gracias infinitas por estar, a todas mis amigas, Mónica, Sandra, mis vecinas y hermanas muy queridas que han estado en esos momentos claves en mi vida, y yo en las suyas, con los hijos, con sus padres queridos, en esos momentos en los que nadie quiere estar, o no pueden, esas amiguitas que de igual manera están siempre, aunque tardemos en vernos por la vida tan rápida y absorbente de hoy en día.

Ana Mireya gracias por estar cuando más necesitaba, gracias, Dora, y Lucía vecinas y amigas queridas, gracias a mis queridas amigas Gabita, Erikita, Melisa, Maribel, Bely, Brendita, gracias por esos maravillosos años de trabajo que más que trabajo era un justo ir por verlas y tener nuestras hora de terapia diaria. Enviadas eso no cabe duda, aunque sé que algunas se unieron a esas carcajadas en silencio.

Atrevámonos a seguir riéndonos de la vida, aunque haya motivos de llanto, que los momentos de risas sean los que sumemos en nuestras vidas, esas amigas de la iglesia, Clau, Irmita, Bety, Lily, Marthita, Rebe, que me ayudan a estar más cerca de Dios por la oración en comunidad, benditas amigas, y no termino, esas amiguitas que están lejos pero cerca del corazón, mis Patys Zumaya, Ancira, y Rodríguez, las llevo a todas en mi alma, pidiendo a Dios por sus vidas siempre y sus familias. Abrazo fraterno, su amiga Verónica, hasta la próxima, Diosito por delante.

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