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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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20 Noviembre 2016 04:00:00
Las hermanas Mesta
“La poesía es, en el fondo, una crítica de la vida”. Matthew Arnold. Poeta y crítico inglés

Pues parece que gustó el texto y el tema del pasado domingo, al grado de que algunos de mis poquísimos y fieles lectores tuvieron a bien comunicarse con el responsable de esta sibarítica columna para pedir más poemas burlescos; y resulta que uno, tratándose del tema es más fácil que la tabla del cero y se deja convencer con dos o tres comentarios favorables, y además no sabe decir no, termina dando gusto al respetable, dejando nueva entrega de poemas sobre el mencionado género.

A ver si la censura no recae sobre su servidor y lo que sería peor, sobre esta casa editorial, que de lo único responsable que resulta, es de prestarme domingo a domingo este espacio. ¡Van los escritos, responsable soy; si me gritan, grito; si me dan, les doy!

RECADO

En un recado encontré

ortográficos excesos

y no me explico por qué

al pedirme veinte besos

pusiste besos con pe.

Salvador Díaz Mirón

LAS PIERNAS DE DOLORES

Al tomar las aguas frías

le vi, a través de una ola,

lindas las piernas de Lola,

teniendo enfermas las mías;

y entre penas y entre amores,

exclamé con voces tiernas:

¡Ay que dolores de piernas!

¡Ay que piernas de Dolores!

Luis G. Ledesma

CACERÍA

Aunque de salvaje atroz

me juzgó mi novia eterna

cuando en campos de Padierna

cacé un venado veloz;

me pidió con dulce voz

y una súplica muy tierna

le separara una pierna

¡Yo le separé las dos!

José Antonio Michel

SONETO

Inés, con tu amor me refocilo,

y viéndome querer me regodeo;

en mirar tu hermosura me recreo,

y cuando estás celosa me regüilo.

Si a otros miras, de celos me aniquilo,

y tiemblo de tu gracia y tu meneo;

porque sé Inés que tú con un voleo,

no dejarás humor ni para quilo.

Cuando estás enojada no resuello,

cuando me das picones me refino,

cuando sales de casa no reposo;

y espero Inés que entre esto y entre aquello,

tu amor, acompañado de mi vino,

dé conmigo en la cama, o en el coso.

Juana de Asbaje

Sí, aunque no lo crean el anterior soneto es de nuestra reconocidísima Décima Musa. Para que recordemos que no sólo no era tan seria como la pretender pintar –sobre todo los hacedores de billetes–, pero sobre todo para que sigamos reconociendo que era tan grande que, además de abordar este tipo de rimas –según las reglas de las buenas costumbres de entonces, inapropiado para una monja– se daba el lujo de burlarse de sí misma y al mismo tiempo hacer alarde de su belleza y de los deseos que sabía despertaba entre los hombres de la época.

CAMAS MESTAS

Ya no hay sumas, ya no hay restas

ni tampoco divisiones;

sólo multiplicaciones

sobre las camas de Mestas.

José Juan Tablada

Tablada parodia un anuncio de una compañía de principios del siglo 20 dedicada a la elaboración de camas estilo inglés, de bronce y latón, de un tal Anastacio Mestas y Compañía, el cual rezaba del siguiente modo:

“Escúchame Concepción:

¿Qué será lo que pretende

confirmarle mi pasión

dándole cama y colchón

de las que Mestas expende?”

Y dicho sea de paso, sólo como comentario final, según las crónicas de distinguidos autores de tales tiempos, el mencionado dueño de la fábrica en cuestión tenía dos hermanas de no tan malos bigotes, a las que sus padres pusiéronles por nombre Bertha –curiosamente llamada de cariño “Besa”–y la otra Rosa. Besa y Rosa Mestas… dicen…
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