×
Salvador García Soto
Salvador García Soto
ver +
Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

" Comentar Imprimir
25 Junio 2016 04:00:17
Las historias detrás del encono
En tres derrotas emblemáticas que sufrió el PRI el pasado 5 de junio, la de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, hay dos denominadores comunes: por un lado, tres gobernadores acusados de escándalos de corrupción, enriquecimiento y frivolidad; por el otro, pleitos a muerte entre esos tres mandatarios y sus respectivos rivales políticos que, para su mala suerte, les ganaron en las urnas y hoy amenazan con meterlos a la cárcel e investigar sus polémicas gestiones.

Detrás de esas guerras hay historias de encuentros y desencuentros, confrontaciones y hasta rupturas que las vuelven algo más que una disputa política o partidista, y las colocan en el terreno del apasionamiento y los linderos de la venganza y el ajuste de cuentas.

AMISTAD Y TRAICIÓN

Muchos creen que el encono entre Yunes y Duarte fue herencia del pleito del primero con el exgobernador Fidel Herrera, pero no es así. Si bien Duarte se confrontó con Yunes mientras fue parte del equipo de Fidel, una vez que Herrera lo hizo candidato y, sobre todo a partir de que ganó la Gubernatura en 2010, Javier se acercó a Miguel Ángel y pactó una alianza con la que traicionó la “fidelidad” a su tutor político. El acercamiento entre Yunes y Duarte creció en la misma medida que el hoy gobernador se distanciaba de Fidel.

Duarte le prometió a Peña Nieto, entonces candidato, que “no se preocupara por Yunes porque ya está amarrado” y le garantizó que ganaría Veracruz en su elección. Pero ocurrieron dos cosas: primero, el padre de Duarte, Javier Duarte Franco, al enterarse de la cercanía y los negocios de su hijo con Yunes lo buscó y le expresó su rechazo a esa relación política: “Es un hombre traicionero y sucio, no te conviene aliarte con él”, le dijo el padre.

La segunda cosa que rompió el romance político entre Duarte y Yunes le dio la razón al papá fue que cuando llegó la votación presidencial de 2012 la traición de Yunes Linares se hizo evidente: Josefina Vázquez Mota arrasó en Veracruz y mandó a Peña al segundo lugar, mientras del otro lado, Fernando Yunes sí ganó la senaduría de mayoría con la ayuda de Duarte, quien sacrificó al candidato del PRI, Héctor Yunes Landa.

El ridículo de Duarte en la elección presidencial le valió fuertes reclamos y señalamientos de “traidor” del equipo de Peña Nieto y eso terminó la relación entre el gobernador y Yunes. Nunca más volvieron a reunirse y nació ahí la enemistad que después se volvería encono y luego guerra política. Hoy la cabeza de Duarte pende de las amenazas juradas de cárcel de su antiguo amigo, hoy enemigo y próximo sucesor.

HONOR DE FAMILIA

La profunda enemistad política entre Javier Corral y César Duarte comenzó cuando el entonces senador del PAN se convirtió en uno de los denunciantes de la “corrupción y el enriquecimiento” del gobernador de Chihuahua. Corral se acercó desde 2013 a sus antiguos aliados del PRD en el estado, Jaime García Chávez, Víctor Orozco y Alma Gómez, quienes tras renunciar a la militancia perredista, fundaron la Unión Ciudadana, organización que denunció la corrupción en el estado y apoyaría después la candidatura de Corral.

A través de esa organización, el dirigente de izquierda García Chávez documentó y presentó en 2014 denuncia penal contra el gobernador César Duarte, a quien acusaban de “enriquecimiento ilícito” al haber constituido un Banco, el Unión Progreso, del que eran socios él y su secretario de Hacienda, Jaime Ramón Herrera, y al que le depositaron recursos públicos por más de 800 millones de pesos. La denuncia, presentada en la PGR, fue utilizada por Corral para promover, en noviembre del 2014, un Punto de Acuerdo en el Senado, al que se sumaron 30 senadores del PAN, PRD y PT para pedir se investigara “la corrupción y en el enriquecimiento ilícito del gobernador Duarte Jaquéz”, a quien el senador Corral se refirió como “el nuevo rico de Chihuahua”.

Dos meses después, en una maniobra de la fracción priista en el Senado, el gobernador de Chihuahua fue invitado a participar en un foro sobre seguridad y fue subido a la máxima tribuna legislativa. Cuando César Duarte hablaba, el senador Corral sacó una pancarta en la que se leía: “Qué vergüenza que en estas audiencias participe el corrupto César Duarte sujeto a proceso penal”. Cuando el mandatario vio el cartelón, desde tribuna, le reviró a Corral: “El que tiene un conflicto de interés es usted. Me ha acusado en más de 20 ocasiones y la autoridad nunca ha descubierto nada… Su hermano fue procesado por narcotráfico… Su hermano estuvo en recaudo en la parte fronteriza donde está el mayor grupo delictivo de Chihuahua… Y su otro hermano estuvo en una cárcel de Estados Unidos”.

Ahí nació el enfrentamiento que, un año después, se trasladaría a la campaña por la gubernatura de Chihuahua. Javier Corral, ya candidato, comentaría que nunca le perdonaría a César Duarte el haberse metido con su familia y, aliado con la Unión Ciudadana, arrancaría una campaña basada en una sola promesa: “Meter a la cárcel al gobernador”, lo que finalmente lo llevó a capitalizar el hartazgo y el rechazo de los chihuahuenses a la corrupción. Hoy, esa promesa continúa y el pleito, lejos de amainar, se intensifica con expresiones de violencia y enrarecimiento en Chihuahua. Por supuesto ni se han reunido ni se han hablado el gobernador en funciones y el electo y la civilidad no llega ante el encono. Los dados mandan escalera doble. Buena semana.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add