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Gerardo Hernández
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13 Diciembre 2016 03:00:00
Las mafias del poder
Arturo Montiel alzó el brazo, el 4 de agosto de 2005, en señal de victoria. El candidato de Todos Unidos contra Madrazo (Tucom) le disputaría la nominación presidencial a Roberto Madrazo, a la sazón líder del PRI. Tomás Yarrington, Manuel Ángel Núñez, Enrique Jackson y Enrique Martínez, los aspirantes del Tucom derrotados (el otro era Natividad González Parás), querían tocarlo, abrazarlo, quizá hasta cargarlo en hombros.

El 10 de octubre, en el programa El Cristal con que se Mira, el comediante Víctor Trujillo los bajó de la nube: con datos de depósitos bancarios y operaciones inmobiliarias por más de 56 millones de pesos, destapó un escándalo de corrupción cuya figura principal era Montiel, quien, como candidato a gobernador del Estado de México, resumió en una declaración lo que después se convertiría en política de Estado: “(Los derechos humanos) son para los humanos, no para las ratas”.

La noche del mismo 10 de octubre, el Tucom celebró en Saltillo una reunión urgente, en casa del gobernador Enrique Martínez, para organizar la defensa de su abanderado. Al término del cónclave, Joaquín López Dóriga entrevistó a Montiel desde la Ciudad de México para el Noticiero de Televisa. Según el político, las cuentas de su hijo, Juan Pablo Montiel Yáñez, y la compra de bienes inmuebles eran “legales y transparentes”.

Las filtraciones, insinuó, provenían de Madrazo. El 20 de octubre, con todo y su “dignidad” personal y familiar “lastimada”, Montiel declinó la candidatura del Tucom… y se fotografió con Madrazo. En las elecciones presidenciales de 2006, el PRI cayó al tercer lugar, después del PAN y el PRD. (En 2018, el escenario pinta peor para el PRI. “Será pulverizado”, me dijo Roy Campos, de Mitofsky. Peña Nieto, el Presidente peor calificado desde la segunda mitad del siglo pasado, es sobrino de Montiel, de quien heredó el Gobierno mexiquense).

Incluso antes de la sucesión de 2006 ya se hablaba –en el país y el extranjero– del riesgo de convertir a México en narcoestado. La Guerra Perdida contra las Drogas (Grijalbo, 2001), del periodista argelino Jean François Boyer, y El Segundo Disparo (sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio), de Eduardo Valle, confirman la hipótesis.

En los libros desfilan nombres de presidentes, en distintos contextos: Miguel de la Madrid, en cuyo sexenio fue secuestrado, torturado y ejecutado el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar y asesinado el periodista Manuel Buendía; Carlos Salinas, a quien se ha culpado de los asesinatos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, Luis Donaldo Colosio y Juan José Francisco Ruiz Massieu, padre de la actual canciller, Claudia Ruiz Massieu.

Raúl Salinas, hermano del expresidente, estuvo 10 años en prisión acusado de lavar 160 millones de dólares del narcotráfico y el homicidio de su excuñado Ruiz Massieu. En Wikipedia se lee: “En noviembre de 2001, los magistrados Luis Tirado Ledesma, Rolando González Licona y Homero Fernando Reed Ornelas aprobaron una sentencia mediante la cual se le negó el amparo a Raúl Salinas de Gortari, a través de la cual buscaba anular acciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en abril de 2002 Tirado Ledesma murió misteriosamente.

En el 2005 (Salinas) es declarado inocente por los magistrados José Nieves Luna Castro, Adalid Ambriz Landa y Manuel Baraibar Constantino.
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