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Federico Muller
Federico Muller
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30 Junio 2017 04:00:00
Las tienditas de barrio
Las tradicionales tiendas de abarrotes de la esquina, que las familias del barrio visitaban para comprar los víveres más indispensables para el consumo, ya no representan el principal canal de abastecimiento minorista en México. Así, pasan a la historia las relaciones de confianza que se suscitaban entre tenderos y clientes, que llegaban hasta el otorgamiento de créditos registrados en modestas libretas que guardaba celosamente el propietario, por los cuales se abonaba o se liquidaban cada fin de semana o cada quincena. Las modalidades han cambiado: ahora el gran capital lidera esa actividad antaño dominada por los pequeños comerciantes.

De marzo de 2016 a marzo de 2017, las ventas al menudeo realizadas por las tienditas de barrio participaron con 37.2% del total de las ventas minoristas, mientras que en el mismo periodo inmediato anterior ascendieron a 39.3 por ciento. Por su parte, en el mismo lapso mencionado, las grandes cadenas de supermercados incrementaron sus ventas de 39 a 41.2 por ciento.

Como dato adicional, la mayoría de los consumidores nacionales prefirió acudir a los mercados de autoservicio que a las tienditas (Fuente: periódico El Financiero 16/06/ 17). Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), los ingresos de los pequeños comercios en el país cayeron entre 10 y 15% en los últimos tres años, y en contraste los supermercados afiliados a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) elevaron sus ventas 6 por ciento.

Mercado competido. Por la situación que priva en México desde hace décadas, de desigualdad económica y pobreza, el consumo de las capas marginales de la sociedad se volvió de interés para la competencia comercial, quizá por el gran número de pobres; desde tiendas de conveniencia hasta cadenas de supermercados nacionales y extranjeras enfrentan una continua lucha por ese sector del mercado.

De acuerdo con estadísticas de la ANTAD, en México se tienen registradas un millón 35 mil 435 tienditas de barrio contra 22 mil de conveniencia; sus ventas mensuales van de los 25 mil a 40 mil pesos por mes, con un margen de ganancia de 20%, y generalmente los clientes que las frecuentan se llevan de uno a tres productos por cada visita al negocio. “Por cada cadena de conveniencia que se abre, cierran hasta cinco negocios de comercio tradicionales por diversos factores. Entre los que se pueden citar mala administración, falta de estacionamiento, no usar tarjetas de débito o crédito, ubicación, escasez de clientes, competencia desleal y otros”, revela el organismo.

Parecido a lo que ha sucedido en algunas ciudades europeas, donde han creado programas para proteger el comercio tradicional frente a la competencia extranjera, en la Ciudad de México surgió el programa Tecnotienda, que trata de beneficiar a las las tiendas de abarrotes. Tal programa atiende establecimientos comerciales formales y trata de modernizarlos dotándolos de las tecnologías que utiliza la competencia, por ejemplo, proporcionándoles terminales de punto de venta, sistemas electrónicos de inventarios y códigos de barras, a fin de que puedan ofrecer los mismos servicios que encuentran los clientes en una tienda de conveniencia.
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